30/01/2026
¡𝗠𝘂𝗰𝗵𝗼 𝗼𝗷𝗼, 𝗰𝗶𝘂𝗱𝗮𝗱𝗮𝗻𝗼!
Cuando una elección popular como la que viene amenaza privilegios enquistados por décadas, los ciudadanos no debemos pestañear.
La historia enseña que, en la recta final, los poderes que se sienten acorralados no compiten, sino que reaccionan.
Reaccionan con ruido, amenazas, maniobras de último minuto, y sobresaltos fabricados para confundir, desmoralizar o deslegitimar.
Campañas de miedo súbitas, denuncias apresuradas, irregularidades magnificadas, tecnicismos convertidos en crisis y decisiones institucionales oportunamente inoportunas.
Nada de eso sería novedoso cuando lo que está en juego son fortunas, redes de cuido y un ecosistema de beneficios construido durante generaciones.
Frente a eso la respuesta no puede ser pánico ni provocación, sino vigilancia activa desde ya hasta el resultado final de las elecciones.
Las elecciones no se roban solo en las urnas: a veces también en la confusión, en el cansancio ciudadano, en la indecisión.
Votar temprano, observar, documentar con calma, contrastar fuentes, no caer en trampas, evitar provocaciones y respetar la institucionalidad sin renunciar a exigir transparencia.
De ahí que, desde ya, mucho ojo, ciudadano.
Si hay intentos de enturbiar, que nos encuentren atentos. Si hay ruido, que nos halle serenos. Si hay dudas, que nos encuentre unidos y pacíficos.
La mejor defensa del voto es el pueblo despierto.
Por Edgar Espinoza.