Red Centenario

Red Centenario proyecto de jóvenes martianos

06/02/2026

| EL CANTO DE LA PATRIA ES NUESTRO CANTO

Durante años pensamos en este momento como un escenario que jamás llegaría: el borde del abismo, el vacío que nos mira en silencio, la risa cínica de la guerra, el frío aplastante de la muerte. Nos imaginamos como pueblo libre ante la encrucijada de la violencia imperial o su yugo perpetuo, como en Girón y la Crisis de los Misiles, y creímos que ese día nunca más iba llegar, y que solo conoceríamos los momentos de heroísmo y sacrificio en las páginas de los libros de Historia y en los cuentos de juventud de nuestros abuelos.

Repetíamos los versos de Villena, y nos lamentábamos de que tampoco en nuestra época quedara nada grande por hacer. Nuestras mayores preocupaciones eran las desigualdades sociales, las chapuzas diarias, la deriva burocrática del gobierno y la apatía de unas masas demasiado cansadas para crear y soñar. Nos dolía Cuba, pero no conocíamos aún el verdadero dolor de contemplar a la patria en sus horas más oscuras, en los momentos definitorios, cuando los caminos de la Nación podían estar llegando a su último tramo.

Todo eso cambió el pasado 3 de enero, durante el ataque norteamericano a Venezuela. Mientras las balas yanquis destrozaban el sueño profundo de Caracas, y 32 hermanos nuestros daban su vida en defensa de una revolución que hicieron suya, resurgió para Cuba la amenaza de la intervención militar, y de la estela de muerte, destrucción y guerra civil que dejaría esta sobre nuestro suelo.

A partir de entonces, la vida, los planes cotidianos y las frustraciones han ganado muchísimos matices para quienes habitamos esta Isla. Todo parece igual que antes y, sin embargo, nada ha dejado de cambiar y cambiarnos. Hoy tenemos, quizá, una idea mucho más clara de cuán hermosas son la dignidad y la paz, y sentimos sobre nosotros la amenaza constante del vecino que desea plantarnos la bota encima.

Es cierto que muchos cubanos han decidido ponerse del lado de los viles, y que otros aguardan en silencio y barajan sus opciones, para apostar al caballo ganador; pero también es verdad que al país le han nacido miles de mambises dispuestos a dejarse la vida bajo el grito de ¡Cuba Libre!, y que el paso arrollador de los buenos nunca será contenido por la traición, el oportunismo y la mala entraña.

Durante años repetimos aquella vieja consigna de "Patria o Muerte". Hoy, en la hora del peligro, toca demostrar que lo decíamos de verdad, que no importa cuáles sean las intenciones del Imperio, acá estaremos para repetir la gloria de Peralejo y de Baraguá, porque el mundo cambia, pero la libertad, la solidaridad, el amor y el heroísmo caben todavía en el ala de un colibrí.

Y si llegara el día en el que, como en la canción del poeta, el aire tome forma de tornado, que nadie dude de que muchos cubanos sabremos ser consecuentes hasta el último hálito vida, por nosotros, por la Cuba que dejaremos a nuestros nietos y por ese canto tierno y desgarrador de la patria, que sigue siendo nuestro canto.

Colectivo Editorial Punto y Aparte

🎨 Servando Cabrera

03/01/2026

Esta mañana fría, lenta, pasmosa, contrasta con la brutalidad de las noticias que circulan. Hoy es Venezuela, mañana puede ser Cuba, nos advierten. Y les creemos. Poseen la fuerza para hacerlo y la mala entraña también. A nosotros, los de acá, solo nos queda la coherencia: permanecer en el bando que hemos elegido.

Siempre he creído que en los momentos duros se conoce mejor a la gente. Este no será distinto. Si muchos cubanos estamos con Venezuela, otros tantos defienden la agresión yanqui y la desean para su propio pueblo. Eso es lo que ansían para Cuba: la invasión, la muerte, la guerra civil, que ondeen dos banderas donde basta con una.

Estamos con Venezuela, primero, por respeto y solidaridad con su pueblo. Es el único actor con derecho a decidir qué sucede en su país, quién gobierna y cómo. Estamos con Venezuela porque una guerra solo traería más violencia, odio y desestabilización sobre nuestra América, sentando un precedente nefasto para toda la región. Estamos con Venezuela, en última instancia, no solo por geopolítica o empatía, sino porque creemos en un proyecto común, humanista y popular. Un proyecto que rompa las cadenas que atan al ser humano y le permita vivir, amar y crear en libertad. Que aspire a un mundo nuevo, más justo, sin explotadores ni guerras. Ese mundo llegará, aunque las revoluciones de Cuba y Venezuela sean aplastadas por el fuego enemigo y los intereses de Washington y Wall Street.

Si llegara ese momento, si después de Venezuela le tocara el turno a Cuba, que se sepa: en la hora de las renuncias y las claudicaciones, muchos hombres y mujeres tendremos la entereza para defender, hasta el final, los valores y los sueños en los que creímos.

Aquí los estaremos esperando, de cara al sol.

🇨🇺 ¿Es "extraña" la migración o forma parte de un fenómeno natural en la historia humana? ¿Cuáles son las causas del act...
12/12/2025

🇨🇺 ¿Es "extraña" la migración o forma parte de un fenómeno natural en la historia humana? ¿Cuáles son las causas del actual movimiento migratorio cubano? ¿Cómo se preserva la identidad nacional al emigrar?

👉 Estas y otras preguntas se abordaron en A la Zurda, espacio de debate y pensamiento de la Sociedad Cultural José Martí y la AHS Ciego de Ávila, en un diálogo con estudiantes del preuniversitario Ernesto Che Guevara.

🙌 Un especial agradecimiento al invitado, el periodista Luis Raúl Vázquez Muñoz, y a los jóvenes participantes por su interés y valiosos criterios.

Nos sumamos al llamado de la Asociación Hermanos Saíz en Ciego de Ávila. 🙏❤ Todo aporte puede ayudar a quienes más lo ne...
30/10/2025

Nos sumamos al llamado de la Asociación Hermanos Saíz en Ciego de Ávila. 🙏❤ Todo aporte puede ayudar a quienes más lo necesitan hoy.

🇨🇺 Sobre el devenir de la cultura cubana y sus desafíos actuales trató el espacio de debate y pensamiento A la Zurda, qu...
21/10/2025

🇨🇺 Sobre el devenir de la cultura cubana y sus desafíos actuales trató el espacio de debate y pensamiento A la Zurda, que organizan la Sociedad Cultural José Martí y la Asociación Hermanos Saíz, esta vez en la Universidad de Ciego de Ávila Máximo Gómez Báez

Fue una tremenda ocasión para intercambiar con los estudiantes universitarios y escuchar sus preocupaciones sobre esta temática. Hay mucho por construir y conseguir todavía...

  🙏 | En la primavera de 1979, el arzobispo de El Salvador, Óscar Arnulfo Romero, viajó al Vaticano. Pidió, rogó, mendig...
26/09/2025

🙏 | En la primavera de 1979, el arzobispo de El Salvador, Óscar Arnulfo Romero, viajó al Vaticano. Pidió, rogó, mendigó una audiencia con el papa Juan Pablo II:
—Espere su turno.
—No se sabe.
—Vuelva mañana.

Por fin, poniéndose en la fila de los fieles que esperaban la bendición, uno más entre todos, Romero sorprendió a Su Santidad y pudo robarle unos minutos. Intentó entregarle un voluminoso informe, fotos, testimonios, pero el Papa se lo devolvió:

—¡Yo no tengo tiempo para leer tanta cosa!

Y Romero balbuceó que miles de salvadoreños habían sido torturados y asesinados por el poder militar, entre ellos muchos católicos y cinco sacerdotes, y que ayer nomás, en vísperas de esta audiencia, el ejército había acribillado a veinticinco ante las puertas de la catedral. El jefe de la Iglesia lo paró en seco:

—¡No exagere, señor arzobispo!

Poco más duró el encuentro. El heredero de san Pedro exigió, mandó, ordenó:

—¡Ustedes deben entenderse con el gobierno! ¡Un buen cristiano no crea problemas a la autoridad! ¡La Iglesia quiere paz y armonía!

Diez meses después, el arzobispo Romero cayó fulminado en una parroquia de San Salvador. La bala lo volteó en plena misa, cuando estaba alzando la hostia. Desde Roma, el Sumo Pontífice condenó el crimen. Se olvidó de condenar a los criminales.

Años después, en el parque Cuscatlán, un muro infinitamente largo recuerda a las víctimas civiles de la guerra. Son miles y miles de nombres grabados, en blanco, sobre mármol negro. El nombre del arzobispo Romero es el único que está gastadito.

Gastadito por los dedos de la gente.

✍️ Eduardo Galeano
📌 Tomado de Espejos. Una historia casi universal

“Cada vez que pienso en mi situación, me parece que estoy a la entrada de un cementerio. Te quiero, serio, tempestuosame...
11/09/2025

“Cada vez que pienso en mi situación, me parece que estoy a la entrada de un cementerio. Te quiero, serio, tempestuosamente. Como algo definitivo”.

Estas palabras, escritas por Julio Antonio Mella, nos revelan una dimensión íntima y apasionada del joven cubano. Al pensar en él, no siempre nos detenemos a imaginar el mundo interior de un hombre de 25 años que, aunque dedicó gran parte de su vida a la lucha política y al quehacer intelectual, también amó con intensidad y se dejó llevar por pasiones arrebatadoras.

El fragmento pertenece a una carta que Mella dirigió a la fotógrafa italiana Tina Modotti, precisamente el 11 de septiembre de 1928. Sirve como punto de partida para preguntarnos: ¿quién fue esa mujer a la que Mella amó con locura? Aquella con quien compartió sus últimos cuatro meses de vida, a quien llevaba del brazo la tarde trágica en que las balas de los sicarios segaron la suya. La misma que, una vez mu**to su amante, tuvo el valor de apretar el botón de su cámara y legarnos —a los jóvenes de hoy y a los de todos los tiempos— la imagen de un Mella yacente, como dormido. Una imagen que es, al mismo tiempo, un llamado a la lucha y un lamento por la primavera trunca en los labios y la mirada de aquel joven Prometeo cubano.

Tina Modotti fue, como bien dijo una amiga y colega, “mucho más que un cuerpo desnudo”. Su vida estuvo marcada por la transgresión, lo emocionante, lo trágico y lo bello; resulta difícil leer sobre ella y no quedar atrapado en esa luz de aurora y bohemia que envolvió su existencia.

Hay mucho por decir sobre la artista, la mujer empoderada, la luchadora comunista. Aún queda por contar sobre su vida peculiar y única, sobre su carácter, su talento y su sencillez. Porque existen heroínas sin capa ni superpoderes, que no aparecen en cómics ni tienen nombres mundialmente famosos, pero que se mantienen en ese límite entre el recuerdo y la leyenda, esperándonos para susurrarnos por qué hicieron lo que hicieron… y cómo también podemos ser como ellas.

Fue una feliz casualidad que, este 11 de septiembre, a 97 años de escrita aquella carta, pudiéramos conversar sobre la figura de Tina Modotti con estudiantes de décimo y onceno grados del preuniversitario avileño Ernesto Che Guevara, como parte del espacio de pensamiento y debate A la Zurda.

La profesora y diputada Reina Torres Pérez, ferviente admiradora tanto de Tina como de Mella, nos compartió ampliamente la vida singular de esta mujer —temas que recoge en su libro "Tina Modotti: mucho más que un cuerpo desnudo"— y, a mi juicio, logró algo muy difícil: mantener cautivada durante casi una hora a un aula llena de adolescentes y, quizás, sembrar en ellos la curiosidad por conocer más sobre esta italiana cuyo legado, por acción y convicción, pertenece a toda la Humanidad.

✍️ Neilán Vera
📸 Alejandro Barrios

  ⚗️ | Él se burlaba de su fama. Alexander Fleming decía que la penicilina había sido inventada por un microbio, que se ...
19/08/2025

⚗️ | Él se burlaba de su fama. Alexander Fleming decía que la penicilina había sido inventada por un microbio, que se había colado en un cultivo ajeno aprovechando el caos que reinaba en su laboratorio. Y decía que el mérito de los antibióticos no era suyo, sino de los investigadores que habían convertido esa curiosidad científica en una droga práctica.

Con ayuda del microbio intruso, Fleming había descubierto la penicilina en 1928. Nadie le hizo caso.

La penicilina se desarrolló años después. Fue hija de la segunda guerra mundial. Las infecciones mataban más que las bombas, y los alemanes llevaban ventaja desde que Gerhard Domagk había inventado las sulfamidas. Para los aliados, la producción de penicilina pasó a ser asunto urgente.

La industria química, convertida en industria militar, fue obligada a salvar vidas además de matarlas.

✍️ Eduardo Galeano
📌 Tomado de Espejos. Una historia casi universal

  💥 | El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de l...
19/08/2025

💥 | El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro...

Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros brotaron, y siguen brotando, en el mundo. Aunque son mucho más grandes que el de Berlín, de ellos se habla poco o nada.

Poco se habla del muro que los Estados Unidos están alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.

Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y será quince veces más largo que el Muro de Berlín, y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que perpetúa el robo de la patria saharaui por el reino marroquí y mide sesenta veces más que el Muro de Berlín.

¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos?

✍️ Eduardo Galeano
📌 Tomado de Espejos. Una historia casi universal

No lograremos nada con un parlamento combativo y crítico, si luego en los barrios y los centros laborales reinan la apat...
31/07/2025

No lograremos nada con un parlamento combativo y crítico, si luego en los barrios y los centros laborales reinan la apatía y la inercia. Por eso, es importante que todos usemos con frecuencia —y conciencia— los mecanismos de participación popular disponibles en Cuba. Puede que no todos funcionen bien, pero renunciar a las únicas herramientas institucionales que tiene el pueblo para influir directamente en la política tampoco es un solución.

✍ Neilán Vera

https://redcentenario.data.blog/2025/07/31/silencios-comodos/

30/07/2025

SILENCIOS CÓMODOS

Hace un par de semanas, durante aquel penoso asunto de los "mendigos disfrazados", volvió a las redes sociales un debate bien interesante sobre el rol de los diputados y de la Asamblea Nacional del Poder Popular dentro del sistema político cubano. Para muchos resultó inaudito que las declaraciones de la entonces ministra de Trabajo y Seguridad Social —quien afirmó frente a dos comisiones parlamentarias que en Cuba no había mendigos— no fueran cuestionadas por al menos uno de los legisladores presentes.

Desde luego, aquel silencio no tuvo ni tendrá justificación, por mucho que algunos insistan en vendernos la idea de que el parlamento cubano es como el hogar de los ositos del cariño, donde no hace falta discutir en público porque todos son buenos amigos. Incluso hubo quien equiparó la polémica, las diferencias de opinión y las contradicciones —comunes y necesarias en política— con el chancleteo y la teatralidad hueca de otros parlamentos extranjeros. Pero una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Es cierto que los mejores momentos de las sesiones de la Asamblea Nacional suelen ocurrir sin cámaras de por medio, pero también lo es que algunos diputados solo van allí a comerse la merienda sin aportar nada. No son todos, pero los hay. Sin embargo, ese no es el meollo del asunto: otro día podremos debatir cómo se eligen los diputados y por qué algunos incumplen las expectativas de sus electores.

Hoy, en cambio, propongo que realicemos varios ejercicios mentales. El primero es de imaginación: visualicemos que estamos sentados en el Palacio de las Convenciones, con los miembros del Consejo Estado frente a nosotros, y que en esta sesión ficticia somos diputados y representamos a nuestro municipio.

Ahora, supongamos que se debate un tema crucial. Ya hay una propuesta sobre la mesa, pero nos parece equivocada… y ningún otro diputado pide la palabra para oponerse.

Entonces, quisiera que cada lector se pregunte: Si yo fuera diputado, ¿me levantaría ante quinientas personas para decir que no estoy de acuerdo? ¿Tendría el valor de ser el único que diga No cuando todos dicen Sí?

Algunos seguramente pensarán: "Yo sí lo haría. Me pararía a defender mi punto de vista". Pero o son casos muy aislados, o están cayendo en un autoengaño, porque lo más probable es que la mayoría se quedaría sentada en silencio.

Ahora hagamos un ejercicio de memoria. ¿Cuántas veces hemos estado en reuniones —en el trabajo, la escuela o el barrio— donde la mayoría asiste físicamente, pero no participa? Es cierto: a veces el tema no interesa ni al que lo expone. Pero otras, se discuten asuntos importantes que nos afectan a todos, y aún así la participación es mínima.

Unos juegan con el móvil; otros tienen el cuerpo presente, pero la mente en Narnia; y muchos, aunque podrían aportar, deciden no hacerlo. "¿Para qué, si nada va a cambiar?", reflexionan unos. "Mejor no buscarse problemas opinando", calculan otros. Al final, casi nadie interviene… si es que alguien lo hace.

Es cierto, hasta ahora he puesto ejemplos de individuos que solo se representan a sí mismos, cuando en realidad los diputados hablan —o callan— en nombre de sus electores, es decir, de muchas otras personas. Obviamente, no es comparable una situación con la otra.

Pero me gustaría proponer un último ejercicio, uno de conciencia: ¿Cuántos de quienes me leen han participado en asambleas municipales, provinciales, o en congresos de organizaciones de masas, del Partido o de la UJC? Quien haya sido delegado en uno de estos espacios asamblearios, incluso a nivel municipal, fue, en cierto modo, un "diputado": un representante electo para defender los intereses y criterios de las masas. Al menos, en teoría, así debería ser.

En la práctica, muchos de estos delegados pasan las comisiones y la plenaria sin despegar los labios, y se limitan a levantar la mano para aprobar informes y candidaturas. Después, esas mismas manos solo sirven para aplaudir.

Sin embargo, incluso cuando participamos, proponemos ideas o compartimos experiencias, ¿cuántas veces evitamos ser la persona que rompe la unanimidad? ¿Cuántos se atreven a plantarse frente al micrófono y cuestionar lo que consideran incorrecto, a contracorriente de la mayoría? ¿Cuántas veces decidimos que es mejor, "por esta única vez", el silencio cómodo? ¿Cuántos repetirán ese camino fácil el próximo año, en los congresos de la CTC y del Partido?

Por supuesto, es nuestro derecho exigir que cada diputado cumpla a cabalidad su misión como servidor público, y no sea un ratificador acrítico de cuanto se diga o haga, que honre su cargo, piense por sí mismo y defienda en cada momento y escenario los intereses del pueblo cubano. Pero también deberíamos revisarnos por dentro, y ver si en nuestra vida diaria somos coherentes con ese deseo.

No lograremos nada con un parlamento combativo y crítico, si luego en los barrios y los centros laborales reinan la apatía y la inercia. Por eso, es importante que todos usemos con frecuencia —y conciencia— los mecanismos de participación popular disponibles en Cuba. Puede que no todos funcionen bien, pero renunciar a las únicas herramientas institucionales que tiene el pueblo para influir directamente en la política tampoco es un solución.

Y sí, es cierto: a veces decir la verdad, señalar lo obvio, denunciar lo torcido, puede traernos problemas con los demás. Pero el silencio es peor. Callar nos traerá problemas con nosotros mismos, con nuestra propia conciencia.

✍️ Neilán Vera

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