27/07/2026
¿Qué es más fuerte, la gota de agua o la roca?
Había una roca enorme en medio del campo. Orgullosa de su dureza, se burlaba de todo lo que la rodeaba:
“Soy firme, nadie puede moverme, nada puede quebrarme” decía con voz arrogante.
Un día, una pequeña gota de agua cayó sobre ella. La roca rió:
“¿Qué puedes hacer tú contra mí? Eres débil, ligera, insignificante”.
Pero la gota no respondió. Simplemente siguió cayendo, día tras día, sin cansarse. Al principio parecía inútil, pero con el tiempo, la roca comenzó a mostrar una pequeña marca. Pasaron semanas, meses, años… y aquella gota constante abrió un surco profundo en la roca.
La roca, sorprendida, exclamó:
“¿Cómo es posible? Yo era fuerte, y tú tan pequeña…”
La gota respondió con humildad:
“No fue mi fuerza, sino mi constancia. La perseverancia vence donde la soberbia fracasa”.
En la vida, las crisis nos hacen sentir como rocas: duras, resistentes, pero también orgullosas. Sin embargo, Dios nos enseña que la fe, aunque parezca pequeña como una gota, cuando es constante, transforma lo imposible. La oración diaria, la esperanza firme y la solidaridad continua son esas gotas que abren camino en las rocas de la dificultad.
¿Eres como la roca que confía en su dureza, o como la gota que persevera con fe hasta ver el milagro?
Señor, enséñanos a perseverar como la gota de agua. Que nuestra fe constante abra caminos en medio de las crisis y que nunca nos cansemos de confiar en Ti. Amén.