27/05/2026
El ventilador
En una habitación calurosa había un ventilador grande, con aspas limpias y un diseño moderno. Parecía listo para refrescar el ambiente, pero no giraba. Aunque tenía todo lo necesario para funcionar, estaba desenchufado.
Una persona que lo miraba pensó: “ tiene fuerza, estructura y propósito, pero sin conexión no sirve.” Bastaba con acercar el enchufe al tomacorriente para que el aire comenzara a fluir, pero mientras permaneciera desconectado, seguiría inmóvil.
De igual manera nos pasa,
¿Tienen dones, talentos, buenas intenciones y hasta conocimiento de la Palabra? pero si no están conectados a la fuente (a Dios) tu vida espiritual se detiene. Puedes parecer activo, pero por dentro no hay movimiento, no hay frescura, no hay vida.
El ventilador desenchufado no perdió su capacidad de girar; simplemente no estaba conectado. De igual modo, el alma sin Dios, sin El Espíritu Santo se apaga. No es falta de potencial, es falta de conexión.
Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto” (Juan 15:5). La conexión con Dios es lo que da movimiento, dirección y propósito. No basta con tener forma; hay que tener vida.
“Señor, no permitas que me quede desenchufado de tu presencia. Conéctame a tu poder, hazme fluir en tu Espíritu y refresca mi alma cada día. Amén.”
El ventilador desenchufado puede volver a girar en cuanto se conecta. Así también tu vida: basta con volver a la fuente. Conéctate a Dios y sentirás nuevamente el soplo de su Espíritu moviendo tu corazón.