12/05/2026
Hoy quiero dedicar unas palabras de respeto, admiración y agradecimiento a un hombre que, sin haber nacido en Cuba, ha demostrado tener más compromiso con la libertad de nuestro pueblo que muchos que sí nacieron en la isla. hablo de Martín Elgue, Presidente del Comité Uruguayo por la Democracia en Cuba, un uruguayo con alma cubana y con un profundo sentido de justicia.
Durante años ha sacrificado tiempo, esfuerzo y parte de su vida personal para denunciar al régimen cubano y apoyar la causa de la libertad de Cuba. Mientras muchos callan por conveniencia, miedo o intereses políticos, Martín Elgue ha levantado su voz en diferentes escenarios internacionales, incluso ante el Parlamento Europeo, denunciando la complicidad de Europa y los millones de dólares que terminan en manos de la dictadura y nunca llegan al pueblo cubano que sufre hambre, miseria y represión.
Martín no se ha quedado sentado viendo el sufrimiento ajeno. Ha recorrido lugares, ha denunciado la realidad cubana donde quiera que va, ha impulsado proyectos, iniciativas y acciones en favor de la democratización de Cuba y del fortalecimiento de la lucha contra la tiranía. Lo ha hecho sin buscar protagonismo, sin necesidad de vivir en nuestra tierra para sentir el dolor de nuestro pueblo.
Eso tiene un valor enorme.
Porque mientras él vive en libertad en Uruguay, decidió dedicar gran parte de su vida a acompañar la lucha de un pueblo que no es el suyo de nacimiento, pero sí de corazón. Y eso merece respeto, admiración y gratitud eterna.
Martín Elgue es un verdadero amigo del pueblo cubano y de la causa de la libertad de Cuba. Personas como él nos inspira@n a no rendirnos, a seguir denunciando, a seguir luchando y a mantener viva la esperanza de una Cuba libre.
Gracias Martín Elgue por todos estos años de compromiso, valentía y solidaridad. Gracias por no callarte. Gracias por ser una voz firme frente a la injusticia. Gracias por convertirte en un referente para quienes soñamos con una Cuba democrática y libre.
Cuba jamás debe olvidar a quienes, aun siendo extranjeros, han defendido nuestra libertad como si fuera la suya propia.