16/08/2026
"El BÉISBOL SIEMPRE DA REVANCHA"
Ariel Martínez lo sabe mejor que nadie, campeón en Matanzas, líder ofensivo en el Clásico Mundial y un guajiro que nunca deja de sonreír. Su historia completa ⬇️
🔥 "Siempre doy todo de mí, aunque no lo parezca"
Hay una frase que Ariel Martínez pronuncia sin esfuerzo, como si la hubiera llevado siempre en el pecho. El matancero, a quien llaman Guajiro o Guacho, la repite en medio de una conversación que recorre su 2026.
Un año que empezó con un campeonato nacional y continuó con una actuación notable en el Clásico Mundial, pese a la eliminación temprana de Cuba.
En los playoffs con los Cocodrilos de Matanzas bateó para .392, con 12 remolcadas, dos jonrones y su OBP de .516 fue una pesadilla para los lanzadores rivales.
Luego lideró la ofensiva de Cuba con average de .462, OBP de .563 y OPS de 1.255, el noveno mejor registro de todo el certamen.
🤝 EL REENCUENTRO CON MATANZAS
A pesar de los años en el béisbol japonés, el reencuentro con Matanzas no le exigió un proceso de adaptación.
"Siempre mantengo comunicación con los muchachos. El equipo ha cambiado, pero no tanto tampoco", explica.
En el vestuario se topó con los veteranos de siempre y una camada de jóvenes. "Fue bonito poder estar con ellos, porque hace años no nos veíamos. No hubo nada que adaptarse; fue fácil incorporarme, con mucho cariño de todos".
Esa naturalidad se notó también en el terreno, aunque estaba lejos, Ariel siguió cada partido de la etapa regular y detectó algo distinto.
"Se veían muy unidos, muy contentos. Los veía para grandes cosas. Era muy difícil ganarnos", afirma.
La semifinal contra Industriales puso a prueba esa convicción.
"Un playoff bastante reñido. Fuimos de visita a los últimos juegos y ellos hicieron tremendo papel. Se disfrutó más por eso, porque hubo grandes remontadas", recuerda.
🏆 EL TÍTULO DEDICADO
"Me lo dedico a mí, porque me sentía invicto, había sido campeón en 2020 pero no pude jugar hasta el final por la lesión famosa aquella. Ahora sí pude jugar completo y aportar ciento por ciento", confiesa.
También pensó en la familia que lo sigue desde la distancia: "Mis tíos, mis primos, mi gente. Ellos no me ven mucho porque estoy en Japón, y este campeonato fue para ellos y para los fanáticos, que se merecen muchos más".
La lesión de la Serie 59 y aquella final de 2021 que Matanzas perdió ante Granma sin su presencia dejaron una espinita, pero no una deuda. "Sigo invicto, las veces que jugué revalidé mi título. En el playoff contra Camagüey me lesioné dándolo todo y este año quedé campeón jugando hasta el final. Estoy contento con ser campeón" alega.
🌎 CLÁSICO MUNDIAL
El Clásico Mundial llegó como una oportunidad para callar voces, aunque Cuba no avanzó, Martínez fue el bateador más consistente de la selección.
"Las críticas siempre te fortalecen, yo sabía que en cualquier momento iba a tener buenos resultados, porque me preparo bien y sé mi calidad. En torneos cortos a veces tienes mala suerte: batazos buenos te salen de frente y ya dicen que eres un pelotero malo, pero el béisbol te da revancha, siempre hay un momento nuevo para demostrar tu calidad", sostiene.
Ese momento no lo sorprendió. "Empecé a disfrutar el béisbol como hacía años no lo hacía, sabía que iban a venir cosas buenas. Esa fue la clave: disfrutar, ser feliz, ser campeón con Matanzas y que la gente me diera cariño".
Sobre liderar la ofensiva cubana:
"No tiene mucho significado, lo único que muestra es que tengo talento para competir contra los mejores del mundo. Me siento orgulloso porque sé que mi familia, mi barrio y mi pueblo, se sienten orgullosos de que los represento".
🇯🇵 LO QUE JAPÓN LE DEJÓ
"Llevo muchos años aquí y he tenido momentos felices y desilusiones. El béisbol profesional es muy difícil, más cuando eres un extranjero, aunque quieras sentirte japonés es imposible lograrlo", admite.
Sin embargo, cuenta que el cariño de las aficiones de Hokkaido y Nagoya lo mantiene motivado. "Llegas a Tokio y los fanáticos de otros equipos te reconocen, te admiran. Eso es muy bonito".
🙏 LA CULTURA NIPONA
Fuera del terreno, la cultura nipona lo catapultó. "Lo que más se aprende de Japón es el respeto. Respetan todo: la comida, el trabajo, la puntualidad, a los niños, a los mayores. Eso me hizo mejor persona y mejor deportista". El Ariel que salió de Cuba era distinto.
"El pelotero que se fue era inmaduro, se creía dueño del mundo. Cuando llegas a Japón te cruzas con un nivel muy alto. Si no entrenas, si no te cuidas, te queda grande este mundo. Esta nación me convirtió en un profesional en toda la letra".
En ese camino, reconoce ejemplos como Yurisbel Gracial en Matanzas y los jóvenes japoneses que solo viven para la pelota, pero debajo del profesional sigue el guajiro. "Sigo siendo el mismo muchacho que se ríe hasta de las desgracias. Si se me cae un fly, me río; si me poncho tres veces, me río. Después reconozco los errores y trabajo duro para mejorar. Eso me lo dio Japón. Sigo siendo el mismo".
✈️ EL SALTO A JAPÓN POR CASUALIDAD
"Llegó por pura casualidad. El equipo Chunichi quería un catcher, Omar Linares y Raidel Martínez me recomendaron, yo estaba en el bum, era jovencito y rompía bien en la Serie Nacional, siempre les agradeceré".
Antes de eso, su explosión en Cuba fue rápida. "Cuando empecé, Matanzas tenía un equipazo con Víctor Mesa, se marcharon Herrera y Onel, quedó el espacio para mí. Me gané el puesto porque cuando me ponían, bateaba".
🤔 ¿VOLVERÁ A JUGAR EN CUBA?
Sobre su regreso al béisbol cubano en esta temporada, prefiere ser honesto. "No aseguro jugar con Matanzas este año. La serie es una incógnita, no me gusta lo que están haciendo: la cambian, la quitan, la posponen. No está siendo seria. Tampoco me gustó que los playoffs no se pudieran jugar en Matanzas. Si haces la serie para el pueblo, tienes que considerar eso".
Reconoce que el año pasado hubo motivos fuertes: el equipo estaba para ganar, venía el Clásico y necesitaba ritmo.
"Este año no veo las mismas condiciones, no quiero crear falsas esperanzas".
💪 SU FUTURO
En Japón, pese a una temporada complicada por lesiones y poca participación, mantiene la confianza. "He bateado .400 en todos lados donde he ido. Aquí en la liga, cuando puedo jugar más, también. Tengo una lesión que quizás me impida jugar lo que queda, pero quiero seguir luchando, creo que vienen años bonitos".
"Solo quiero que me recuerden como un pelotero más que siempre luchó por ganar, fuimos la generación que trajo dos campeonatos a Matanzas, y yo estuve ahí".
🎯 SUS METAS
" Las metas para el futuro no se trata de nada más que meter mano donde quiera que esté, jugar duro y dar mi mejor sonrisa al salir al terreno".
Con esa sonrisa, el Guajiro se despide sin cerrar la puerta, porque el béisbol como él dice, siempre da revancha.