28/01/2026
*EL CRITERIO DEL DÍA*
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Una respuesta necesaria...
Cuando se hable de disparates históricos, de imbecilidades históricas y de idiotas también históricos opinando tenemos que detenernos en nuestra isla. Primero una ministra asegura que no hay mendigos en un país donde la miseria y el hambre campan a sus anchas, luego un señor de dudosa cordura nos llama a cambiar drásticamente nuestra dieta "ya que no somos asiáticos". Y ahora... Ahora Arleen Rodríguez pretende desde una estupidez colosal hacer creer que Martí fue grande y talentoso porque "no conoció" la energía eléctrica, si eso fuese así señora déspota y miserable, tendríamos esta isla llena de genios en los últimos años. Mi análisis parte desde la lógica, la propia historia, la obra martiana y textos compartidos por amistades.
Arleen Rodríguez la obra del más grande de todos los cubanos no se tergiversa a conveniencia de una ideología barata.
¿Conoció José Martí la electricidad?
Allá vamos:
José Martí, a través de su obra, aborda con frecuencia el avance científico y técnico como componente indispensable para la libertad y el progreso social. Si bien no existe una obra dedicada a la electricidad ni un tratado técnico sobre el tema, sus escritos sí integran referencias explícitas a esta energía como símbolo fundamental de la modernidad industrial que observaba.
En el ensayo “La Revolución” (1891), Martí sitúa a la electricidad al nivel de fuerzas motrices esenciales de la civilización, sin profundizar en su funcionamiento, pero reconociendo su rol transformador:
“La energía eléctrica, al igual que el v***r y el hierro, es el motor de la civilización… sin ella nuestra lucha se vería empobrecida.”
Esta visión se complementa en sus editoriales para El Pueblo Cubano (1894‑1895), donde comenta la llegada de las líneas eléctricas a ciudades cubanas, anotando cómo “la luz eléctrica no solo ilumina calles, sino también ideas y esperanzas”. Para Martí, el fenómeno tecnológico poseía una dimensión cultural y emancipadora.
En “Nuestra patria” (1888) insiste en que Cuba debe integrar las innovaciones para asegurar su futuro, mencionando expresamente:
“Para que Cuba sea un país libre, debe aprender a aprovechar sus recursos y también a usar las nuevas fuentes de energía (la electricidad) para impulsar su industria.”
Incluso en su poesía, como en “Oda al poder” (1887), emplea metáforas vinculadas a la electricidad (“el rayo que despierta los sueños”, “la chispa que alumbra nuestras almas”) para expresar su poder simbólico de transformación espiritual e intelectual.
Martí no abordó la electricidad desde un enfoque técnico, pero la incorporó consistentemente en su discurso como emblema del progreso material necesario para la realización de un proyecto político y social justo.
Claro que Martí fue un genio, con más sentido del momento histórico y más revolucionario que otros que gritan a los cuatro vientos sus doctrinas y son solo hipócritas a gran escala.
Arleen Rodríguez, renuncia como periodista.