26/01/2026
Jesús dijo: "Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen" (Juan 10:14). Él es el Pastor que nos guía, nos cuida y nos protege.
Las ovejas no siguen sus propios sueños, no porque no tengan capacidad para decidir, sino porque saben que su pastor conoce el camino y tiene su mejor interés en mente. "El Señor es mi pastor; nada me faltará" (Salmo 23:1).
Jesús, el buen Pastor, nos llama a seguir sus pisadas, a escuchar su voz y a confiar en él. "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen" (Juan 10:27). No se trata de seguir nuestros propios deseos o planes, sino de seguir al que nos conoce y nos ama.
La historia de David es un ejemplo perfecto de esto. David era un pastor de ovejas, y sabía lo que significaba seguir al Señor. "El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará" (Salmo 23:1-2).
Hoy, Jesús nos llama a seguirle, a dejar atrás nuestros propios planes, deseos y a confiar en él. "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mateo 16:24).
No se trata de seguir una religión o una serie de reglas, sino de seguir a una persona: Jesús, el buen Pastor. "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).
Así que, ¡escucha la voz del Pastor! Sigue a Jesús, confía en él, y deja que te guíe por el camino correcto. "Porque él conoce el camino que he de seguir; me ha probado, y me aprobará como al oro" (Job 23:10). 🙏
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