04/10/2026
Mí opinión:
Mientras esperaba por una pizza, en el televisor de un nuevo emprendimiento de los que ahora mismo proliferan en Stgo de Cuba, volví a disfrutar del vídeo clip de La Charanga Habanera en colaboración con varios reguetoneros, en su momento de estreno fue uno de los más populares. En el audiovisual: una bella mujer en traje de baño, saliendo de una piscina, supuestamente en La Florida, unos carros antiguos en Cuba, artistas, figurantes, o los propios cantantes de la orquesta posando en la escalinata del Capitolio Nacional, contando la historia de esa muchacha, y su llamada telefónica: " ... dice que se siente bien, que Miami es la locura, pero que extraña La Habana..." A pesar del ritmo caótico de las imágenes y todas esas muchachas en otra piscina mostrando sus bikinis, supuestamente disfrutando del Verano de Cuba. Uno llega a sospechar que existe una especie de fascinación, o "síndrome de nostalgia" por los años cincuenta, tanto en la mente de algunos de los que aún vivimos aquí , (aunque muchos de los que salen en las imágenes ahora mismo tienen residencia en el exterior), pero sobre todo uno descubre ese "síndrome" en los que viven allá. Como sí existiera una añoranza perpetua por una época edulcorada y prospera. Siempre me han disgustado la abundancia de mujeres semi desnudas en los audiovisuales cubanos, por lo general mostrando ambientes hoteleros y sus playas. Imagino que es el gancho, la salida fácil a promover la industria del óseo. Pero para mí, de una manera burda y poco inteligente. Ese turismo que casi siempre fue promocionado con más fuerza que el de naturaleza, el de eventos o el de salud, lleva implícito un lenguaje oculto que lo vincula a la Cuba de la década del cincuenta: "... a lo cubano, ron, tabaco, sol...", algo por el estilo enumera un estribillo de la canción del ya extinto grupo Orishas. Es previsible en el caso de muchos de los cubanos que abandonaron la isla al inicio de los sesenta. La ruptura de forma violenta con una realidad, la adaptación a una nueva, la nostalgia por esa época vivida, aún cuando no fueran miembros de la élite social, ni gozarán en esos momentos de poder disfrutar de los grandes hoteles de la época y mucho menos de los Clubes exclusivos ni de las mejores playas. Pero resulta asombroso como fue aceptado por los de aquí, sobre todo los que les tocaba gestionar la cultura, la promoción de la misma y vincularla de forma armónica con la propuesta turística. Que casi siempre se recurriera a mostrar, (fuera de los Festivales de Cine, los de Música, las bienales de pintura o los Concursos Internacionales de Literatura), esa otra opción "folklorica, o popular", incluyendo otros posibles servicios, parece ser la acuñada fuera de Cuba. Por eso no me extraña esa intención del actual mandatario de los EUA y su circulo de hombres de negocios. Fuera del níquel, el cobalto, la supuestas reservas de petróleo o gas en el área del Golfo, los escasos minerales preciosos que poseemos, nuestros emprendedores y sus negocios. Lo que verdaderamente les interesa es el área de bienes y raíces: las playas, los terrenos cercanos a ellas, para establecer de nuevo sus Casinos, sus Campos de Golf e Instalaciones de descanso para mega ricos. Y de paso eliminar el mal ejemplo que hace sesenta y tantos años somos.
Posdata: por cierto, valió la pena esperar la pizza de ese emprendimiento, "Pizzas Royal" es el nombre, estaba exquisita.