15/05/2025
Les contaré una breve historia de algo que me sucedió, aunque tampoco prometo mi brevedad y no quisiera por ningún motivo que no me prestaran atención alguna, porque precisamente por eso surge esta historia.
“Esta es la historia de un cliente que nos enseñó una gran lección sobre no suponer… y sobre el poder de los buenos detalles. Hace una semana vino el cliente, el cual ya se ha convertido en cliente habitual el conoció nuestros negocio, porque le queda cerca de su trabajo, así que como siempre cuando ha venido a solicitar nuestros servicios le hemos atendido, bueno resulta que nos estuvo contando muchas cosas de él, de su casa, de su familia y una de las cosas que nos dijo fue que muy pronto su esposa iba a dar a luz a su primer bebe, lo super felicitamos y le expresamos nuestros mejores deseos y bendiciones para él y su familia.
Tres días después él nos vistita y nos dice que necesita un arreglo, pero algo muy especial para una de las mujeres más importante de su vida, yo enseguida por mi mal hábito de suponer me imagine que era para su esposa o bueno su madre, claro supuse, pero con mi don irrefutable de discreción no pregunto y tomo su pedido, en el cual él nos escribe una tarjeta con el mensaje para dicha entrega, decía así: Desde el día que vi tus ojos brillantes por primera vez, sentí la necesidad de protegerte y amarte por el resto de mi vida, te amo mucho mi enana.
Ay no cuando yo vi esa tarjeta, dije: el hombre es todo un Romeo, wow sin dudas alguna esto es para su esposa.
Él me dice necesito que seas muy discreta con esta entrega, en otros lugares he tenido ese inconveniente, que han dañado completamente la sorpresa, pero confió plenamente en que aquí eso no sucederá.
Automáticamente le respondo cuente con nuestra completa discreción, así será y sé que les encantará nuestro arreglo.
Al día siguiente el viene tomado de la mano, con una chica, unos 5 o 6 años menor que él se pudiese decir, bonita, de baja estatura, con un cabello largo y ondulado, y unos ojos negros, que en cuanto la vi, dije esta debe ser la chica que describe en su nota. Pero ya comencé yo a maquinar en mi mente y a recordar que el mismo me había contado que su esposa estaba a punto de dar a luz, y que creen esta muchachita no tenía para nada el aspecto de una mujer en el tercer trimestre de embarazo. Como de costumbre lo atendí y cuando la joven estaba lejos de nosotros me dijo: no digas nada, ella aún no sabe de la sorpresa y la entrega será mañana, aquí mismo vendré con ella que es su cumpleaños y le daré la sorpresa. A lo que yo respondí: de acuerdo, con un tono muy amable y cortes, pero por dentro pensaba lo peor de él, como era posible que estuviera engañando a su esposa, y fuese tan descarado de andar por ahí como si nada, cuando ella está a punto de traer a este mundo a su hijo, pero bueno solo fue mi pensamiento y como una profesional lo atendimos y le dije que me encargaría personalmente que todo saliese a la perfección.
Al día siguiente tal y como habíamos acordado el llego y la chica estaba junto a él, pero unos dos minutos más tarde para ser exacta, llega una muchacha con una panza enorme, va donde él y le da un beso, la otra chica en ese momento estaba viendo las plantas que tenemos en exhibición y yo pensé, trágame tierra que a este hombre se le junto el ganado, ay no, y el con una risa nerviosa me miro y me indico que le daríamos la sorpresa a la muchacha, y así fue, bueno para no hacerle la historia más larga de lo que ya es, le cantaron todos hasta la esposa embarazada feliz cumpleaños a la chica, al final él le dio un beso en la frente, la esposa le dio una gran abrazo y él le dijo: Feliz cumpleaños hermanita.
En ese momento la sorprendida fui yo me di cuenta que tenía que mejorar mi mala costumbre de suponer y a su vez prestar más atención, enfocarme más en mi trabajo a y no caer en lo personal jajaja.
Bueno mi gente linda claro que de todo esto jamás ellos se enteraron de mi confusión, porque prejuicié y supuse, pero fui discreta y profesional, todo quedo a la perfección, el arreglo era hermoso, la chica y su familia estaban felices.
Así que, como moraleja de esta historia, no saquen conclusiones apresuradamente y siempre brinden el mejor servicio al cliente, contando a su vez con la mayor discreción y si, lo más importante sin suposiciones, muchas bendiciones y feliz día.
¿Quieres sorprender a alguien especial con un detalle único? ¡Visítanos en Tercer Día y déjalo en nuestras manos! Discreción y amor en cada entrega.
Esta historia es ficticia y fue escrita por Amanda Fernández.