26/08/2026
El Salmo 103 comienza con David exhortando a todo su ser a alabar al Señor. “Alma mía” señala a la persona en su totalidad, mientras que “bendecir” expresa alabanza y exaltación. David se llama a sí mismo a no olvidar los beneficios de Dios, especialmente su perdón, compasión, rescate y provisión. La memoria de la misericordia divina alimenta una adoración consciente y agradecida.