29/03/2026
Me escribía con Javier por chat casi todos los días.
Fue el primero, entre muchos, que no fue incómodo… ni insistente… ni raro.
Solo amable.
Hablábamos de todo.
De lo que comíamos.
De lo que nos dolía.
De esas cosas que no le cuentas a cualquiera.
Con el tiempo… empecé a confiar.
Después de tres meses, decidimos vernos.
Yo estaba muy nerviosa.
Le dije cómo iba a ir vestida…
y él me dijo lo mismo.
Quedamos en un lugar tranquilo.
Poco concurrido.
“Por favor… que no sea como los demás”.
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—Ya en serio, Javier, dinos por qué la mat:::aste a esa joven.
—¿Cuántas veces tengo que repetirlo? Yo no la ma:::té.
—Entonces, ¿cómo supiste dónde estaba su cuerpo?
Llevaba mue:::rta 3 meses…
Javier no levantó la mirada.
—Porque ese era el lugar donde iba a encontrarme con Jessica…
La conocí por chat.
—Claro… un chat que “desapareció”.
Silencio.
—Les juro que hablaba con ella todos los días…
Iba a conocerla por primera vez…
—Claro, un chat que desapareció mágicamente, ¿verdad? ¿O eso dijiste?
—No sé cómo desapareció el chat.
Les juro que hablaba con ella todos los días.
Iba a conocerla por primera vez.
Creo que… ella solo quería que alguien la encontrara…
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FIN
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Muchas gracias por leer hasta el final estos relatos más largos. Si llegaste qué piensas que ocurrió con ella?. Te leo
Autor: Los Miedos Que Acechan