15/05/2026
EL ENFERMERO DEL PUEBLO PARTIÓ PARA REENCONTRARSE CON EL MÉDICO DEL PUEBLO
Calceta vuelve a sentir un profundo vacío. La muerte de Pío Francisco “Panchito” Villamar, recordado cariñosamente como “el enfermero del pueblo”, ha conmovido a cientos de familias bolivarenses que durante décadas encontraron en él alivio, ayuda y esperanza en los momentos más difíciles.
Pero su partida también revive una historia que quedó grabada para siempre en el corazón de Calceta: la amistad inseparable que mantuvo con Rodolfo “Rodolfito” Calderón, “el médico del pueblo”, fallecido el 21 de septiembre de 2023.
Casi dos años después, el enfermero del pueblo parece haber partido para reencontrarse con el médico del pueblo.
Durante décadas, Panchito y Rodolfito caminaron juntos sirviendo a la comunidad desde la recordada Botica El Comercio. En tiempos donde la atención médica era escasa y muchas familias no tenían recursos, ellos se convirtieron en el rostro humano de la salud en Calceta.
Mientras Rodolfito atendía con paciencia, preparaba fórmulas y ayudaba incluso a quienes no podían pagar, Panchito recorría calles, barrios y comunidades enteras llevando atención a cualquier hora del día o de la madrugada.
No había lluvia, cansancio ni feriados que detuvieran al enfermero del pueblo. Y siempre, detrás de muchas de esas jornadas, estaba también el médico del pueblo, su amigo de toda la vida.
Quienes los conocieron recuerdan que más allá del trabajo existía entre ellos una amistad verdadera, construida entre años de sacrificio, servicio y cariño sincero por la gente humilde de Bolívar.
Por eso, una de las imágenes más emotivas que guarda la memoria popular fue aquel encuentro entre ambos ya en su vejez. Dos hombres marcados por el tiempo, pero todavía unidos por la misma nobleza y humildad que los convirtió en personajes queridos por todo un pueblo.
La muerte de Rodolfito en septiembre de 2023 dejó una profunda tristeza en Panchito y en toda Calceta. Hoy, con la partida del enfermero del pueblo, muchos sienten que finalmente volvió a reunirse con su eterno compañero.
Porque Panchito y Rodolfito no fueron solamente un enfermero y un farmacéutico. Fueron dos hombres que hicieron de la solidaridad una forma de vida y que jamás le dieron la espalda a quienes más los necesitaban.
Hoy Calceta llora la partida de dos de sus hijos más queridos, pero también agradece el legado humano que dejaron para siempre.
Descansen en paz, el enfermero del pueblo y el médico del pueblo. Su historia vivirá eternamente en el corazón de Calceta.