25/01/2023
TONGO O DEBATE
Bien puede señalarse que luego de haber escuchado los debates de los candidatos a alcaldías y prefecturas, quedaron vacíos y desencantos en la ciudadanía de la provincia del Carchi. Carencias o no, se evidenciaron muchas falencias de la entidad organizadora que no ayudó al conocimiento de las propuestas. Me temo que en los pocos días que quedan no habrá interés de los contendientes en dar a conocer sus planes de trabajo; sin embargo, es necesario, luego de escucharlos, aproximarnos a un análisis argumental, sobre la bases de lo que expusieron, la realidad institucional de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) y de los contenidos de los ejes temáticos propuestos por los organizadores.
El autodenominado Comité Nacional de Debates Electorales, definió cuatro preguntas ejes para los candidatos a las alcaldías y prefecturas. A saber los ejes fueron: 1. Seguridad y Convivencia Social; 2. Economía y Vialidad; 3. Medio Ambiente y Territorio; 4. Administración Local y Provincial.
Si bien en principio, son temas actuales e importantes, no dejó de extrañar que las preguntas escondieron las limitaciones de las estructuras orgánicas y funcionales de los GAD, tanto municipales como prefecturas. Bien conocemos las diferencias existentes sobre sus competencias, como lo señala el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD).
Hubo confusión en la formulación de las preguntas, que se hicieron comunes a todos los participantes, cuando las competencias municipales y prefecturas son diferentes como acabo de señalar, aunque pueden ser complementarias, si existe de por medio, una decisión política para trabajar en forma conjunta los Planes de Ordenamiento Territorial (PDOT). Este debate, no fue aclarado por los organizadores, tampoco por los candidatos.
Fue evidente la ausencia de otras preguntas claves. Por ejemplo, conocer de los candidatos que van por la opción de reelección, cómo están las finanzas y presupuestos institucionales. El manejo de indicadores de pobreza, de servicios, de atención y transparencia en el manejo presupuestario y los esfuerzos para mejorar la recaudación de los fondos propios. Al respecto, citando los casos de los municipios del Carchi, los recursos provenientes de fondos propios no alcanzan el 20 % de ingresos totales, asignados para inversión. A julio de 2022, la autonomía financiera del Municipio de Montúfar fue del 18 %. Esto quiere decir que para afrontar las planillas y roles de pagos de empleados, gastos operativos, entre tantos, no alcanzan ni para las “limonadas”. Lo que hacen es acudir a las alícuotas provenientes del Estado, que de paso es ilegal. No se dijo como se va a rectificar estas anomalías. Si se revisa los planes de las autoridades que quieren reelegirse lo que se constata es que tampoco no hay nada al respecto.
Los listados de personal de municipios y prefecturas están excedidos a más no poder. Un ejemplo cercano, del Cantón Montúfar, la plantilla regular, es decir de nombramientos, alcanza los 220 servidores y trabajadores. Sobre el otro listado, de aquellos funcionarios o trabajadores que tienen contratos ocasionales, que funcionan como botín político, tampoco se dijo nada. No hubo una sola pregunta sobre estos temas que limitan inversiones institucionales importantes. En las repreguntas, los candidatos primerizos tampoco se interesaron sobre cuales son las condiciones presupuestarias y financieras en las que ellos recibirían las entidades. Señores candidatos ¿Qué van a hacer para corregir este grave problema de financiamiento presupuestario?
¿Qué más quedó oculto?, por error y omisión, son los montos presupuestarios anuales y la visión de desarrollo… Ni lo uno ni lo otro. Y si no hay visión, no hay planificación. Simplemente si se trabaja de esa manera hay un voluntarismo anacrónico, una improvisación, que no ayuda a despegar a los cantones y a las provincias. Las obritas de cemento, los metros de veredas o adoquines de mala calidad, dejan “testimonio” de una gestión clientelar y de paso “cierto bienestar” económico de quienes están interesados en ejecutarlas.
¿Qué decir de los estilos de gestión de los gobiernos? No se respeta la Constitución y las Leyes específicas, como la de Participación Ciudadana, de Gasto Público y Planificación por citar unas pocas. Autoridades sin perfil democrático, ellos creen ser los “únicos” (basta mirar su publicidad) que trabajan en las instituciones. Poca capacidad de transparencia y nula participación ciudadana.
La rendición de cuentas no existe, se ha regresado a la vieja práctica de escuchar en los medios de comunicación las publicidades de tal o cual obra, para formarnos una idea clara de que lo que interesa exclusivamente posicionar una imagen favorable para obtener el favoritismo ciudadano. Detrás de las conocidas obras emblemáticas, se esconden indicadores de pobreza, pésimos servicios, ineficiente atención al ciudadano. No hay transparencia en la gestión de la contratación de la obra pública, en especial las obras de cemento, que dejan réditos materiales y constancia de su gestión. No importa si hubo análisis de prioridades, si estuvo en la planificación territorial o en el plan de trabajo. La rendición de cuentas para ellos, no existen. Destacan sus cansinos informes con metros de adoquines y veredas, que en campaña llueven ofertas por doquier. Luego de posicionarse en sus puestos, la vieja práctica de blindarse con burbujas difíciles de acceder.
Las pautas publicitarias han reemplazado a los mecanismos de rendición de cuentas. ¿Qué dicen los señores del Consejo Nacional Electoral o del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS ante estas irregularidades en la aplicación de las normas?. No están fallando las leyes sino las personas que están tras de esos organismos que no hacen cumplir la ley.
Los resultados del debate fueron magros, al evidenciar limitaciones expuestas tanto por la organización como por el poco espacio para exponer propuestas. El sistema de democracia representativa que se vive cada vez está en franca retirada, fue notoria la poca o ninguna evidencia de vocación democrática en sus líderes; simplemente fueron elementales ofertillas que no satisfacen las expectativas ciudadanas.
La sabiduría popular tiene certeza al decir que más bien fue tongo que debate. Si usted amable lector escuchó con detalle, tendrá una apreciación similar a la expuesta. Se concentraron en las formas y se ocultaron contenidos.
Luis Jácome Salazar