04/02/2026
¡Qué gran show del gobernador! Encontró un revólver viejo en el agua y lo vendió como si hubiera desmantelado el crimen organizado. Con esa creatividad para inflar números, debería dedicarse a escribir cuentos de ficción, no a gobernar. ¡Puro humo!
🔴 Un operativo de seguridad anunciado por el gobernador Jaime Serpa este martes 27 de enero, y comunicado a través de un solo medio afín, deja más interrogantes que resultados concretos. La gobernación de El Oro, junto a altos mandos militares y policiales, ofreció una evaluación pública, con un sólo Medio de comunicación que buscaba proyectar efectividad.
Sin embargo, al escrutinio, la información se diluye. Lo realmente incautado en el operativo específico en Puerto Bolívar, según el propio boletín de la Armada (No. 002), fue únicamente una embarcación retenida, un arma de fuego y 14 proyectiles encontrados sumergidos. Ningún detenido fue reportado en esa acción puntual.
Para inflar la percepción de éxito, la gobernación presentó en el boletín institucional cifras acumuladas de toda una semana, mezclando decenas de armas, explosivos, vehículos y aprehensiones de otros operativos no relacionados.
Esta táctica de agregar datos de contextos distintos busca maquillar la modestia del resultado del día: una lancha abandonada y un revólver en el agua. La estrategia comunicacional, lejos de transparentar, genera desconfianza sobre la real eficacia de las acciones inmediatas y prioriza la propaganda sobre la información veraz.
La narrativa oficial, cuidadosamente empaquetada, hablaba de compromiso y lucha frontal contra el crimen. Pero tras el humo de la parafernalia y estrategia de la Gobernación fue burda y poco transparente: inflar las cifras en el mismo boletín de prensa, mezclar sin rubor los datos de aquella única lancha y aquel único revólver con estadísticas acumuladas de toda una semana.
Este no es un error; es un manual de manipulación. Mientras el gobernador Serpa posa para la foto con la plana mayor de la fuerza pública, la realidad en los muelles de Puerto Bolívar y en las calles de Machala sigue siendo de extrema vulnerabilidad.
La táctica es clara; cuando la efectividad real es cuestionable, se sustituye por una efectividad estadística y mediática. Se prioriza la propaganda sobre la acción palpable, la percepción sobre los resultados verificables.
Este operativo, más que un golpe al crimen, fue un ejercicio de relaciones públicas que revela una profunda desconexión con la urgencia de la crisis de seguridad. Exige a la ciudadanía denunciar, pero él mismo refiriéndonos al gobernador, no rinde cuentas claras.
Habla de neutralizar actividades ilícitas, pero su mayor esfuerzo parece ser neutralizar el escepticismo público con una cortina de humo numérica. Es una burla a la inteligencia de los orenses, que merecen hechos, no montajes.