08/05/2025
¿Por qué empecé a escribir no ficción para infancias?
Al hacerme esta pregunta, vienen dos recuerdos a mi mente:
El primero, mi infancia, a los 8 o 9 años, cuando leía y repasaba maravillada las ilustraciones de una enciclopedia infantil que nos permitía descubrir datos sobre el origen del fuego, dinosaurios, estrellas, robots, la historia de las máquinas y muchos temas más, a través de información, cuentos, poesía y curiosidades que me ayudaban a desentrañar los secretos del universo. Vienen a mi mente las imágenes de las ilustraciones, dibujadas y pintadas a mano, con un estilo muy original. Hablo de una época en la que la infancia solo tenía acceso a este conocimiento a través de los libros, o si teníamos la suerte de visitar algún museo.
El segundo recuerdo fue descubrirme en un lugar único, donde surgió la inspiración para el origen de la teoría de la evolución: las islas Galápagos.
Quizás esa semillita de querer encontrar algo nuevo —que plantaron mis primeras lecturas de no ficción— me impulsó a querer saber más y a leer mi entorno: el mar, sus animales casi prehistóricos y su formación volcánica me generaban curiosidad e inquietud.
Ya adulta, tomé conciencia de que muchos científicos y científicas cruzaban el planeta para visitar este laboratorio natural. Y cuando asimilé el poder de la naturaleza de Galápagos, quise que la infancia de las islas —y del mundo— pudiera acceder a este conocimiento, que se maravillara con el planeta Tierra y los seres que lo habitan, y que descubriera todos sus secretos. Unir la ciencia con la literatura. Unir la ciencia con las palabras. Unir la ciencia con las ilustraciones. Encantarlos, como yo quedé encantada con aquellos libros de pequeña, y cuando tomé conciencia de que estaba en un lugar de naturaleza única.
Los libros de no ficción, informativos, de divulgación científica, son pequeños museos de ciencia que permiten explorarlos y descubrirlos de forma libre. Y dejarnos con preguntas que podemos responder al leer nuestro mundo, al asombrarnos más.
Quizás no podemos llevar los grandes museos, planetarios o laboratorios —que en nuestro país son muy escasos— a lugares alejados, rurales o zonas periféricas, pero sí podemos llevar libros: libros de no ficción para infancias.
Por eso comencé a escribir y editar libros de no ficción, informativos, de divulgación científica e híbridos de ciencia con literatura para infancias; para compartir un acceso democrático a la ciencia y al conocimiento a las infancias. Porque estoy segura de que, entre este valioso grupo lector de no ficción, hay futuros científicos y científicas, biólogos y biólogas, ecologistas, astrónomos o astrónomas, paleontólogos/as, médicos/as... descubridores.
O escritoras que, como yo, quieran compartir los secretos del universo.
FOTOS: Libro "Loberto y Zally: los lobos marinos de Galápagos" ( 2024) . Libro híbrido entre informativo y literario. Publicado por USFQ , GSC y GC , editado por www.libroandante.com