27/12/2025
TED BUNDY: EL ROSTRO AMABLE DEL HORROR
Ted Bundy no parecía un asesino. Era carismático, inteligente, atractivo. Estudiaba derecho, hablaba de política y sonreía con seguridad. Justamente por eso funcionó. Usaba un yeso falso, una sonrisa educada y la confianza como arma. Las víctimas lo ayudaban… y no regresaban. Entre los años 70, Bundy secuestró, torturó y asesinó a decenas de jóvenes en distintos estados de EE. UU. Algunas fuentes hablan de más de 30 víctimas, otras creen que fueron muchas más. Lo más perturbador no fue solo la violencia, sino lo que vino después: regresaba a los cuerpos, los maquillaba, hablaba con ellos… y los conservaba como trofeos. Incluso desde prisión seguía manipulando, mintiendo y buscando atención. Ted Bundy demostró algo aterrador: el verdadero monstruo no siempre se ve como tal. A veces se sienta a tu lado y te pide ayuda con una sonrisa.