19/08/2026
El eclipse solar desata la mayor emergencia óptica de Almería.
Abrucena, Almería.- Lo que iba a ser una tarde de astronomía, roscos de anís y aguardiente en las faldas de Sierra Nevada, terminó como la mayor catástrofe oftalmológica registrada en España:
La totalidad de la población de Abrucena terminó en Urgencias del Centro de Salud de Abla, municipio vecino, tras contemplar el eclipse solar total del pasado 12 de agosto con unas gafas artesanales hechas con el c**o de botellas de vino tinto vacías y
otros inventos desarrollados por el área de I+D de nuestro querido pueblo.
La brillante idea fue acuñada en la barra del bar por “El Achispao”, vecino sumamente
respetado por su gran saber y su prodigiosa memoria, a quien la inalterable presencia de un palillo de dientes en la boca, sumado a que se había leído la enciclopedia “Espasa” de su casa casi
entera, le otorgaba la credibilidad absoluta.
Ante la falta de gafas homologadas para ver el eclipse y que si las compraban en Shein tardarían demasiado en llegar, “El Achispao” recomendó recortar con radial los c**os de las botellas de tinto “con mucho cuidaíco” y pegarlos con cinta
aislante -o pegamento imedio o lo que hubiese- y palos de polo como patillas. Tras su octavo carajillo, predigó ante los atónitos oyentes del bar: “Estos lo que quieren es meternos miedo para que nos gastemos las perras en gafas de cartón de esas”.
La línea de producción se improvisó sobre unas
mesas del salón social “las chinas”. "El Achispao", ayudado por un séquito de voluntarios que lo hacían todo por buena fe, cortó a ojímetro todas
las botellas de las que disponían, consiguiendo las lentes para casi la totalidad de los habitantes del pueblo.
Como prueba de calidad, “el achispao” miraba con las gafas fijamente a una bombilla de cien watios encendida. Si se podían ver los filamentos de la bombilla y no molestaba a la vista, las gafas recibían el visto bueno.
Para aquellos vecinos que por desgracia se quedaron sin gafas, las ganas de ver el eclipse les agudizó el ingenio:
Unos usaron caretas de soldador, otros
la radiografía de torax, otros se pegaron lonchas muy finas de jamón de york en los cristales de sus gafas de ver, pero solo consiguieron que las avispas los
persiguiesen y tuvieron que huir corriendo hacia La Roza carretera arriba.
Desgraciadamente ninguno de estos métodos resultó lo suficientemente opaco al trasluz, y el desastre no tardó en ocurrir aquella fatídica tarde-noche del 12
de agosto.
“El achispao” nos explica lo sucedido:
“A ver, señores, sus lo voy a explicar tó muy sencillico pa que lo entendáis como si fuerais chiquillos. La luz del sol viene siempre repartía por partes
iguales, como cuando llueve y te caen las gotas. Lo que pasa es que el c**o de
la botella de vino no es plano, qué va! Es gordo y curvao hacia dentro, de
modo que se comporta como una lupa.
Lo que ha pasao aquí es que la curva del cristal ha cogío los rayos de luz que venían y los ha juntao en un solo punto, en un super rayo láser directo a la córnea. Es lo mismo que como si en vez de caerte
el agua de lluvia normal, te metieran un manguerazo de agua a presión en el ojo!
Pero cucha… ojo…! que no me venga nadie diciendo que la culpa ha sido mía! El invento estaba perfectamente calculao según la ciencia.
Si las córneas se han frito ha sido por culpa del fabricante de las botellas,
que este año le han salido con menos fuerza antinfrarroja de la cuenta, y ya se
sabe lo que pasa. A parte, os dije bien claro que había que mirar al sol entornando
los ojos así (“el Achispao” hace el gesto de entrecerrar los ojos), no como
pescáos con la boca abierta! …si es que miráis el eclipse con ansia viva y las prisas no son buenas pa la física…” –explicó.
Apenas minutos después del eclipse, al estar el ambulatorio cerrado, la población inició un éxodo caótico de tres kilómetros a pie hacia las
Urgencias de Abla, bajando en procesión sobando con las manos todo lo que había a su alrededor y dando golpecitos en el suelo con las varas de varear la aceituna para no tropezar con algo o caerse en la acequia.
“Al principio se veía de escándalo, chiquillo, con un tono verde precioso. Lo malo fue cuando empezó a oler a chicharrones y nos dimos cuenta de que el olor
salía de nuestros propios ojos”, relata un vecino.
“Noté que el ojo me chisporroteaba como si estuvieran
haciendo huevos fritos dentro”, nos cuenta otro.
Los sanitarios del centro médico describieron el aspecto de los ojos de los vecinos como desolador: sus ojos parecían tomates radioactivos hipermaduros y llorosos, con venas inyectadas en
sangre que recordaban a un antiguo mapa de carreteras comarcales.
Afortunadamente, los médicos confirman que todos evolucionan favorablemente y se recuperarán del susto, pero con una secuela permanente: el
color de sus ojos ha cambiado para siempre, siendo ahora de intensos tonos rojos y amarillos; aunque lejos de alarmarse por el cambio, los Tiznáos pasean con orgullo su mirada patriótica para celebrar por todo lo alto que España ha ganado el Mundial de fútbol de este año.
Nota de la redacción: Pedimos disculpas por la demora en la publicación. El equipo de “La
Gaceta de Abrucena” cubrió el evento in situ y cometió el error de usar
las gafas de c**os de botella que nos recomendaron. Esta noticia ha sido
dictada por voz.
Punto final.
A ver, ya está
Cómo publicamos ahora?
-Paco, aún se está grabando... corta, c**o!
-Cago en tó lo que se menea y en la leche que me dieron… Espera a ver, cuál es el botón?
-A ver, Pepe, coñ*... no toques ahí que eso es otra cosa... ahí tampoco que lo vas a borrar tó, cagüen la mar salá.
-Cállate ya, que sigue escribiendo todo lo que decimos.
Pulsa el verde!
-Que soy daltónico y
además no veo una mi**da, c**o, dale tu!
-Alexa, publicar!
-Al final tampoco publicamos hoy, ya verás... deja el móvil y vamos a por más colirio.
ATENCIÓN: ÉSTA ES UNA OBRA DE FICCIÓN Y SE HA HECHO ÚNICAMENTE CON LA INTENCIÓN DE SACARLE UNA SONRISA AL PUEBLO.
DESDE LA GACETA DE ABRUCENA, LAMENTAMOS SI LE HA OFENDIDO Y RECORDAMOS LA NECESIDAD DE REIR, SIEMPRE DESDE EL RESPETO Y/O LA COMPLICIDAD HACIA LOS PROTAGONISTAS