24/08/2026
El día que me llegó a casa el sobre que notificaba la aceptación o denegación de mi visa para Italia, estaba con mi novio. Emocionados, decidimos abrir ese paquete y descubrir juntos si debíamos abrazarnos de felicidad o de decepción, jajaja.
¡Ay, Dios! Cuando abrí el sobre y vi en mi pasaporte el sello de la Unión Europea 🤩no podía con la emoción. ¡No me lo creía! 😯
A los pocos días empezamos a comunicarles a familiares y amigos cercanos la noticia de mi viaje. La familia de él, para celebrar, decidió llevarme a un restaurante llamado La Bella Italia, un espacio exclusivo de la gastronomía italiana.
Y recuerdo esta foto con mucha gracia porque la carta ofrecía una diversidad de platos; pero yo, siguiendo el paso de aquellos que cuando van a un chifa eligen comer pollo apanado, escogí pescado apanado 🙈 jajaja.
¡¡Sí, ya sé!! Estaba en “La Bella Italia” y en las siguientes semanas la bella Italia me esperaba, pero yo solo pensaba que me aburriría de la pasta, así que prefería, hasta el final, tratar de conservar en mi paladar los sabores de mi tierra 🥹
Así que no me pudo la pena, jajaja. Aunque eso no quiere decir que no la sintiera, porque la mesa estaba llena de platos italianos y yo ahí, como buena joven nacida en la costa ecuatoriana, fui feliz con mi plato típico 😅, lejos del spaghetti alla carbonara y el calzone, jajaja.
Recuerdo esa noche con agradecimiento porque sabía que esa cena representaba el inicio de un sueño. Un sueño que después se convirtió en 😖😰🫨 jajaja, eeeehhh… se convirtió, de muchas formas, en la manera en que Dios me demostró que soy una de sus valientes guerreras,
Pero ese es otro tema que comentaremos en una pró - xi - ma.
Liz