03/10/2026
Ese día no ocurrió nada extraordinario.
Simplemente dejó el teléfono boca abajo.
Siguió con su café.
Terminó lo que estaba haciendo.
Y unas horas después recordó que había enviado un mensaje.
No sabía si había respondido.
Y, por primera vez, no sintió la necesidad de comprobarlo.
Quizá sanar no siempre se siente como felicidad.
A veces se siente como que algo ya no te importa tanto.