27/08/2026
Esta vuelta de vacaciones no ha sido la que teníamos planeada.
Mi hija, dos días ingresada por una bronquitis. De golpe, todo lo demás dejó de importar: la ropa por lavar, el móvil, la lista de pendientes. Solo importaba estar ahí, sin mirar el reloj ni pedirle permiso a nadie para quedarme.
Y en esas horas de hospital, entre dibujos y pulsioxímetro, volví a tener la misma certeza de siempre: como madre profesional, no quiero construir una vida donde estar presente en lo importante dependa de un “sí” que me tiene que dar otra persona. Después de años formándome en conciliación laboral y viendo por dentro por qué el sistema no acompaña a las madres que trabajan, sé que esperar a que cambie desde fuera no era una opción para mí.
Por eso elegí, hace tiempo, construir un negocio online que me diera una alternativa real. Y por eso cada día tiene más sentido seguir construyéndolo — no para tener más, sino para no volver a tener que negociar con nadie el derecho a estar donde tengo que estar.
Si algo bueno s**o de estos días es esto: tenerlo clarísimo, otra vez. 🤍