13/06/2026
Ayer fuimos a ver Toy Story 5 y salimos del cine con una sonrisa de oreja a oreja. Treinta años después, Woody, Buzz, Jessie y compañía siguen teniendo esa magia inexplicable que conecta con todos, es impermeable a la edad que tengas, fantástico chute de nostalgia en vena. Menudo festival de risas y lagrimas, hemos gozado durante toda la película, es maravillosa.
En esta ocasión, una tablet se convierte en protagonista inesperada, recordándonos que cuando llega demasiado pronto a las manos de los más pequeños no mola nada de nada. Los juguetes tienen una misión, que los niños vuelvan a jugar con ellos, menudo verbo tan hermoso es ese: jugar. Que importante que los niños jueguen, se dejen llevar por la imaginación, que creen sus propias aventuras imposibles con los juguetes y por supuesto, con otros niños.
Y nosotros, que crecimos con estos personajes, descubrimos una vez más que no son solo juguetes, son viejos amigos. De esos que aparecen cada pocos años para recordarte quién eras, quién eres y por qué nunca deberiamos perder del todo al niño que llevamos dentro.
Muy recomendable. Eso sí, id preparados: entre las carcajadas y algún que otro pellizco al corazoncito, puede que salgáis del cine con ganas de abrazar a Woody y por supuesto, esconder las tablet durante un buen rato.
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