21/12/2018
Hace poco estaba metida en la cama con mi chico. Estábamos desnudos los dos. De la nada, le dije que qué suerte tenía yo como chica, que podía sentirme segura con él, que podíamos estar así tranquilamente, desnudos, sabiendo que él no haría nada que yo no quisiera. Lo dije de verdad. Me parece muy fuerte tener que sentirme agradecida por eso. En otras ocasiones con otras personas (con las que incluso había cierto tipo de relación) tuve que decir NO muy fuerte, muchas veces, encontrarme diciendo “Me estás jodiendo? Te estoy diciendo que NO”, y hasta usar la fuerza física para frenar a un otro que parecía enceguecido por su p**a erección. De verdad. Nos enseñaron que las violaciones y los acosos ocurren rara vez, que a nosotras no nos pasa, que siempre son psicópatas ajenos a nuestro círculo, que es un loco de afuera que invade. Y que si nos pasa, seguro “algo habremos hecho” nosotras. Y NO. Hace poco estaba metida en la cama con mi chico y le decía que qué suerte tenía de poder sentirme segura sabiendo que él no haría nada que yo no quisiera. Me saqué esta foto en su habitación, me gustó mucho, pero no me animaba a mostrarla, porque es un desnudo, pero sobretodo porque es una mujer desnuda. Y ya sabemos todo lo que puede significar hablar de “una mujer desnuda” hoy en día. HOY EN DÍA. Pero justamente porque es una mujer desnuda y porque esa mujer soy yo, elijo mostrarla. Y elijo hablar para sumar a la Historia. Un saludo bien de lejos a todos los hijos de p**a que no nos respetan.