11/09/2026
Rosa Mary, viticultora de Dena, en Meaño (Pontevedra), y autora de este vídeo, nos lleva de paseo a su viñedo de Albariño que tiene un sistema de conducción que se llama emparrado, o cultivo en parra. Un viñedo que se extiende horizontalmente hasta formar un impresionante techo vegetal.
El emparrado, como podéis ver, es un sistema de conducción elevado: la vid se extiende sobre una estructura de postes y alambres, mientras los racimos quedan suspendidos por debajo.
Y en el clima atlántico de Rías Baixas tiene todo el sentido porque elevar la vid favorece la aireación, aleja los racimos de la humedad del suelo, mejora la exposición de la superficie foliar a la luz y permite distribuir el vigor de la planta, algo especialmente importante en una zona de elevada humedad y presión de enfermedades fúngicas.
Además, históricamente tenía otra ventaja: el espacio situado bajo las parras podía aprovecharse para cultivar patatas, maíz o productos de la huerta. Cada metro de tierra contaba.
Pero detrás de ese precioso techo verde, hay una realidad que las imágenes no siempre enseñan y que te hace entender lo que hay dentro de una botella:
Rosa Mary cultiva Albariño en la D.O. Rías Baixas. El viñedo del vídeo tiene 1,5 hectáreas y fue plantado en 2011.
Me dijo dos frases sencillas: «Son muchas horas las que paso en los viñedos» y «El campo es muy duro».
Y ahí está la otra cara del emparrado. Muchas de sus labores exigen trabajar durante horas con los brazos elevados y buena parte del cuidado continúa dependiendo de las manos del viticultor.
Después llega otra incertidumbre: vender la uva a un precio que haga rentable todo ese esfuerzo.
Este año Rosa Mary ha vendido parte de su Albariño a 1,50 €/kg, pero la bodega a la que habitualmente entregaba la producción sóo le compró la mitad. El resto tuvo que venderlo a particulares a menor precio.
Y me dejó una frase que merece ser analizada:
«Como siga bajando la uva a 1€, no compensa, porque con los gastos que conlleva no da».
Así que la próxima vez que veamos esos maravillosos emparrados gallegos cargados de Albariño, quizá deberíamos mirar un poco más allá de la fotografía.
Porque ese techo verde no se sostiene solo con postes y alambres.
Se sostiene con poda, tratamientos, vigilancia, vendimia, incertidumbre, esfuerzo… y muchísimas horas de personas como Rosa Mary.