20/08/2025
PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS, LA MIRADA DE UN VERDADERO DISCÍPULO
“Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios.” Hechos 7:55
¿Hacia dónde ven nuestros ojos? Durante todo el día, desde que los abrimos, observamos todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Vemos a nuestra familia, a nuestros amigos, el tráfico de la ciudad, la naturaleza que nos rodea. Vemos personas ir y venir, vemos cómo amanece y cómo anochece. Pero también, espiritualmente, vemos de diversas maneras: a veces con esperanza, con fe, con alegría… otras veces, con desánimo, tristeza, miedo y desolación.Esteban fue un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, un discípulo auténtico que no tuvo temor de predicar el mensaje de Cristo, aun sabiendo que sus palabras despertarían odio. Él decidió pagar el precio del discipulado con valentía y fidelidad, pronunciando uno de los discursos más poderosos del Nuevo Testamento. Su obediencia lo llevó ser apedreado, pero su mirada nunca se apartó del cielo.La Escritura nos dice que Esteban, lleno del Espíritu Santo, puso sus ojos en el cielo y vio la gloria de Dios. En vez de enfocarse en los gritos, las piedras, o la amenaza de muerte que lo rodeaba, fijó su mirada en Jesús. Mientras su cuerpo era perseguido y apedreado, su alma contemplaba a Cristo glorificado a la diestra del Padre. ¡Qué visión tan poderosa para quien elige vivir como verdadero discípulo!.Esteban no fue vencido por el miedo, ni por el dolor. Su fe, su decisión de seguir a Cristo sin condiciones, sin reservas, le permitió ver más allá del sufrimiento momentáneo. Vio la gloria de Dios porque decidió no quitar los ojos de su Señor. Eso solo fue posible porque estaba lleno del Espíritu Santo, y esa llenura le dio la fuerza para sostenerse hasta el final.Hoy, tú y yo también enfrentamos luchas, tensiones, pruebas. Cada día nos encontramos ante decisiones: ¿Hacia dónde ven nuestros ojos? ¿Miramos nuestras circunstancias o miramos a Cristo? ¿Nos enfocamos en el temor o en la esperanza? ¿Vivimos para nuestra comodidad o asumimos el costo de seguir a Jesús?.Solo el Espíritu Santo puede ayudarnos a mirar como Esteban: más allá de lo visible, más allá del sufrimiento, más allá del dolor… y contemplar a Jesús a la diestra del Padre. El discipulado tiene un precio, sí, pero ver la gloria de Dios y permanecer fiel a Jesús vale mucho más que cualquier cosa que podamos perder.Espíritu Santo, te necesito en mi vida. Hoy quiero entregarte mis ojos, para que mis miedos y temores no me hagan ver en derrota. Lléname de tu poder para poder ver tu gloria, tu propósito, y tu mano obrando incluso en medio del dolor. Ayúdame a mantener mi mirada en Jesús, como lo hizo Esteban, y a no apartarla jamás, aunque cueste. Hazme un discípulo fiel, dispuesto a pagar el precio, sabiendo que la recompensa es tu presencia eterna. En el nombre de Jesús, ¡Amén!.Proverbios 16:31 dice: "La vejez es una corona de gloria, que se encuentra en el camino de la justicia". Este versículo celebra la honra y la sabiduría que se adquieren con la edad, especialmente cuando se vive una vida justa. En esencia, destaca que la vejez, cuando se vive conforme a la justicia, es una recompensa y un testimonio de una vida bien vivida. Explicación detallada:"La vejez es una corona de gloria":Las canas, a menudo asociadas con la vejez, son presentadas como un símbolo de honor y respeto, no como algo a ser despreciado otemido."Que se encuentra en el camino de la justicia":La frase enfatiza que la sabiduría y el respeto asociados con la vejez no se obtienen automáticamente, sino que son el resultado de una vida vivida de acuerdo con los principios de justicia, rectitud y sabiduría.El contexto de Proverbios 16:Este versículo forma parte de una colección de proverbios que tratan sobre la sabiduría práctica, el buen juicio y la vida moral. En este contexto, Proverbios 16:31 nos anima a buscar la sabiduría y a vivir una vida justa para alcanzar una vejez digna y respetada.Relación con otros versículos:El versículo se complementa con otros que hablan sobre la importancia de honrar a los ancianos y aprender de su experiencia. Por ejemplo, Levítico 19:32 insta a "Levantarte delante de las canas, y honrarás el rostro del anciano". En resumen, Proverbios 16:31 nos enseña que la vejez es una bendición, especialmente cuando se vive una vida guiada por la justicia y la sabiduría. Nos anima a valorar la experiencia de los ancianos y a buscar una vida que nos lleve a una vejez digna de honra.