19/02/2026
La conquista romana de la península ibérica, iniciada en el siglo III a. C., integró Hispania en el Imperio y transformó de manera duradera su organización política, urbana y cultural. Las ciudades adoptaron el modelo romano, con foros, templos, termas y teatros como ejes de la vida pública y administrativa.
El latín se consolidó como lengua de la administración y del derecho, estableciendo las bases de las lenguas romances peninsulares. La economía se estructuró en torno a la agricultura, la minería y el comercio mediterráneo, articulando circuitos de producción y distribución a escala imperial.
La economía hispanorromana se apoyó especialmente en la exportación de aceite de oliva, vino, garum y metales, productos que circularon hacia diversas regiones del Imperio e integraron el territorio en amplias redes comerciales.
En el ámbito cultural, la Hispania romana dio figuras de proyección imperial como Séneca, Marcial y Trajano, y constituyó un espacio de síntesis entre tradiciones locales y modelos romanos. Este legado material e intelectual permanece visible en la arqueología, el urbanismo y las lenguas de la península.
Contenido completo de la Enciclopedia Visual: Cultura Hispanorromana, disponible en la edición digital e impresa de la Revista Stella Itineris.
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