21/05/2026
“Antes de la guerra recibíamos un promedio diario de entre 10 y 15 grupos de extranjeros; ahora, en el mejor de los casos solo nos visita un grupo cada mes o cada dos meses”, afirma, encogiéndose de hombros, F***j Abdulkarim, jefe de arqueólogos en el sitio de Ptolemais, también conocido como Ptolemaida, en la costa noreste de Libia. “Uno de nuestros principales desafíos es recuperar el turismo”, agrega, mientras recorre las antiguas cisternas del lugar, uno de los sistemas de ingeniería hidráulica más impresionantes del norte de África, según la Unesco.
El yacimiento de Ptolemais incluye ágoras, teatros, termas, villas, columnatas, mausoleos, cardos, decumanos, esculturas, basílicas, los restos de un arco triunfal y de un hipódromo. “Un verdadero tesoro a cielo abierto”, como lo define Abdulkarim, ya que en él convergen vestigios griegos, romanos y bizantinos y del que solamente se ha excavado alrededor del 20%. Pero esta histórica región de Cirenaica se convirtió en 2011 en epicentro de las protestas que terminaron con la caída del régimen de Muamar el Gadafi, que murió a manos de una turba de rebeldes en 2011. Y una de las más notorias consecuencias de las revueltas que precipitaron el fin de más de 40 años de tiranía y de la encarnizada guerra civil que estalló después, cuyas repercusiones son aún latentes, fue la paralización de todos los proyectos de prospección y excavación, explica el experto, doctorando especializado en sarcófagos romanos del siglo II por la Universidad de Varsovia. Aunque no fue la única.
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🖋 Diego Gómez Pickering
📷 Diego Gómez Pickering