11/09/2026
Panel n.º 64 de discos destacados de 2026. En este bloque, primero con lanzamientos publicados en septiembre, traemos novedades interesantes como las de los oscuros Devil Master, los progresivos Green Carnation, los vanguardistas Sigh y el preciosismo de Bear Ghost. ¡Disfrutadlos!
Devil Master 🇺🇸 - Bloody Dreams
Hay discos que entran por los ojos y otros que te arrastran directamente al fango desde el primer segundo. Bloody Dreams, la nueva y esperada entrega de Devil Master, pertenece sin duda a la segunda categoría. Como en una cripta abandonada donde el punk más callejero y el black metal de la vieja escuela deciden montar una fiesta clandestina, los estadounidenses preparan una atmósfera magnética, oscura y extrañamente bailable. Pues bien, la banda ha vuelto a afilar su propuesta con buena mano. Temas como "S*x with Succubus" o la hipnótica pista homónima destilan una sonoridad visceral, mezclando guitarras punzantes con texturas de ultratumba y una producción soberbia a cargo de Davis M. Shubs y Eric Bogacz. Sin embargo, lo que realmente fascina aquí es cómo consiguen sonar peligrosos pero magnéticos. No hay pretensiones academicistas, sino puro instinto y suciedad bien entendida. Es un viaje directo a los abismos que huele a niebla artificial, cuero gastado y velas negras. Sube el volumen y déjate atrapar por el hechizo.
Green Carnation 🇳🇴 - A Dark Poem, Pt. III: The Messiah Complex
Con A Dark Poem, Pt. III: The Messiah Complex, los noruegos Green Carnation vuelven a demostrar que lo suyo no es seguir modas, sino construir viajes musicales donde la elegancia y la oscuridad van de la mano. Con esta tercera entrega de la saga, Kjetil Nordhus te guía con esa voz cálida y profunda que es marca de la casa. Hay un aprovechamiento evidente de la técnica instrumental, impecable gracias al trabajo de guitarras y teclados, pero da la sensación de que el disco va preparando la llegada de la suite final y se descuida mientras tanto. Sí, hay momentos de tensión melancólica que estallan en pasajes sinfónicos abrumadores, pero es precisamente esa suite final, ejecutada junto a la Orquesta Sinfónica de Kristiansand, la que provoca un giro de cabeza ante una majestuosidad que te deja sin palabras. Green Carnation firma así un capítulo interesante que confirma que la madurez artística puede sonar, a la vez, desgarradora y bellamente luminosa. Ahora bien, la saga ha ido de más a menos, pues las ideas se han ido evaporando demasiado, y es una tendencia que no se recupera hasta que llegas al final de esta tercera parte, donde quizá salven los muebles.
SIGH (official page) 🇯🇵 - Goh-Ka
Hay bandas que envejecen acomodándose en su propia fórmula. Sigh, por suerte, no pertenece a esa especie. Con más de tres décadas dinamitando las fronteras del metal extremo, Mirai Kawashima y los suyos regresan con Goh-Ka, una obra tan desquiciada como fascinante. Su hilo conductor es el kuso-zu, esa antigua tradición pictórica budista que retrata, sin anestesia ni filtro alguno, las nueve etapas de descomposición de un cadáver. Lejos de sonar a mero truco morboso, el concepto muta aquí en una auténtica meditación sobre la impermanencia, pero salpicada de pura lisergia sonora. Las guitarras cortantes conviven con órganos barrocos, vientos abrasivos y giros que rozan el rock progresivo setentero. Escuchar piezas como "Unputenpu", con un solo notable cortesía de Mikael Åkerfeldt (Opeth), es adentrarse en un banquete donde el humor negro abraza al horror más refinado. Pues bien, Goh-Ka no es un disco fácil de digerir, ni pretende serlo. Es un descenso abrasador, teatral y brillante hacia el polvo que todos, tarde o temprano, acabaremos siendo. Es, básicamente, Sigh en estado de gracia.
Bear Ghost 🇺🇸 - Tiny Hitman
En un panorama alternativo en el que mucho material parece cortado por el mismo patrón, pocas bandas deciden darles una patada a las reglas imperantes. Para eso están Bear Ghost, que han regresado, y de qué manera. Con Tiny Hitman, su flamante entrega, el grupo nos sumerge en una auténtica montaña rusa de sonidos. Desde el primer segundo, el disco te atrapa con esa mezcla inconfundible de indie y rock vibrante. Sin embargo, lo verdaderamente fascinante no es solo la energía arrolladora que desprenden cortes como "Monster Guts" o "Rats! Rats! Rats!", sino la inteligencia compositiva que hay detrás de cada acorde. Plantean giros inesperados, texturas que rozan lo teatral y arreglos vocales que se quedan grabados a fuego tras la primera escucha. Pues bien, lo que tenemos entre manos es una fiesta desbordante de creatividad. Lejos de la pretenciosidad, este álbum te sacude, te divierte y, sobre todo, demuestra que la música independiente aún guarda ases en la manga.
✍🏻 Richy Fernández