25/09/2026
PRIMA: un paciente con Stargardt vuelve a identificar una letra durante su primera rehabilitación
El vídeo muestra uno de los primeros momentos de la investigación de PRIMA en una persona con una distrofia hereditaria de la retina: tras la implantación del dispositivo, un paciente con enfermedad de Stargardt consigue percibir e identificar una letra durante su primera sesión de rehabilitación. Se trata de un resultado observado en un único participante y todavía no permite saber cuál será la eficacia del sistema en el conjunto de pacientes.
Hay momentos en investigación médica que, aun siendo pequeños desde el punto de vista de un ensayo clínico, tienen un enorme significado para la persona que los vive. Uno de ellos aparece en un vídeo difundido recientemente en relación con el implante retinal PRIMA.
El vídeo, alojado en YouTube, muestra a un paciente con enfermedad de Stargardt durante una de sus primeras sesiones de rehabilitación después de haber recibido el implante. La grabación forma parte de la comunicación que Science Corporation está realizando sobre su programa clínico con PRIMA en enfermedades hereditarias de la retina. En una publicación de la propia compañía, Science explica que este paciente había sido diagnosticado de Stargardt, había llegado a ser legalmente ciego y ya no podía leer ni reconocer rostros. Durante su primera sesión de rehabilitación consiguió volver a percibir una letra.
Ver el vídeo original en YouTube
Un nuevo capítulo para PRIMA
PRIMA no nació específicamente para Stargardt. El sistema fue desarrollado originalmente por Pixium Vision y posteriormente Science Corporation adquirió la tecnología y los activos relacionados con PRIMA en 2024.
La tecnología se ha investigado previamente en personas con atrofia geográfica asociada a degeneración macular relacionada con la edad. En ese contexto, un estudio publicado en The New England Journal of Medicine evaluó a 38 participantes y mostró que 26 de los 32 que llegaron a la evaluación de los 12 meses presentaron una mejoría de al menos 0,2 logMAR en la agudeza visual protésica. Estos resultados corresponden a atrofia geográfica y no deben interpretarse como resultados ya demostrados en Stargardt o retinosis pigmentaria.
El funcionamiento de PRIMA es diferente al de una retina sana. El sistema utiliza un pequeño implante fotovoltaico colocado bajo la retina y unas gafas que incorporan una cámara y un sistema de proyección de luz infrarroja. La imagen captada por la cámara se procesa y se proyecta sobre el implante. Sus fotodiodos transforman esa luz infrarroja en estimulación eléctrica, que activa neuronas de la retina que permanecen funcionales y permite que la información llegue al cerebro a través del nervio óptico.
Por eso el objetivo no es recuperar una visión normal de forma inmediata. Lo que se busca es generar una percepción visual útil a partir de una señal artificial y, posteriormente, enseñar al paciente a interpretar esa nueva información mediante rehabilitación.
El ensayo que investiga PRIMA en Stargardt y retinosis pigmentaria
En abril de 2026 comenzó en el Sydney Eye Hospital, en Australia, el ensayo clínico PRIMAlia, dirigido por el profesor Matthew Simunovic. El estudio está diseñado para investigar la seguridad y eficacia de PRIMA en personas con degeneraciones hereditarias de la retina que afectan a la mácula, incluyendo la enfermedad de Stargardt y determinadas formas de retinosis pigmentaria. El registro del ensayo contempla cinco participantes.
El objetivo del estudio no es simplemente comprobar si una persona puede detectar luz. Se van a estudiar diferentes aspectos de la función visual y de la visión funcional, incluyendo medidas de agudeza visual y pruebas relacionadas con la lectura a distintos momentos del seguimiento.
La Universidad de Sydney explica además que PRIMAlia es el primer estudio destinado específicamente a investigar este sistema en enfermedades hereditarias de la retina. La tecnología ya había sido estudiada en atrofia geográfica, pero ahora se plantea una pregunta diferente: si también puede proporcionar percepción visual útil cuando la pérdida de visión procede de una degeneración hereditaria de los fotorreceptores.
La historia que cuenta el paciente
El protagonista del vídeo explica que durante muchos años tuvo una visión normal. Según relata, hasta 2010 veía perfectamente. Ese año recibió el diagnóstico de enfermedad de Stargardt.
La progresión fue muy rápida para él. En aproximadamente cuatro años pasó de tener una visión normal a ser considerado legalmente ciego.
Durante ese tiempo, las visitas al oftalmólogo estuvieron marcadas por una expectativa que muchas personas con enfermedades degenerativas de la retina reconocerán: la esperanza de que el tratamiento estuviera cerca.
Cuenta que una y otra vez escuchaba que el tratamiento estaba llegando, que quedaban unos cinco años. Después volvían a aparecer otros cinco años. Él y su familia terminaron bromeando con esa espera interminable.
Hasta que un día recibieron un correo electrónico informándoles de la existencia de un ensayo clínico y preguntándole si quería participar.
Su respuesta, según relata, fue inmediata.
Sí.
Llevaba años esperando una oportunidad como aquella.
Después llegó la cirugía y la implantación del dispositivo. Y posteriormente comenzó una nueva etapa: la rehabilitación.
Es precisamente ese momento el que recoge el vídeo.
Durante la sesión, el especialista le pide que mire en una determinada dirección. El paciente explica que cuando se desplaza demasiado, la percepción desaparece. El profesional le indica que ese comportamiento es precisamente una señal de que está encontrando la posición adecuada para percibir la señal procedente del implante.
Y entonces ocurre algo aparentemente sencillo, pero extraordinariamente significativo para alguien que llevaba años sin poder leer.
El paciente dice que acaba de ver algo.
Le preguntan qué ha visto.
Responde que se parece a una H.
El equipo confirma que esa es la letra que estaba siendo presentada.
La reacción de los profesionales es inmediata. Se sorprenden, celebran el momento y califican la experiencia de extraordinaria.
Después llega una pregunta todavía más difícil de responder para el paciente: cuándo fue la última vez que había podido ver una letra con ese ojo.
Su respuesta es reveladora.
No puede recordarlo.
Las palabras del paciente, sin marcas de tiempo
“Hasta 2010 tenía una visión perfecta. Entonces me diagnosticaron Stargardt. En cuatro años llegué a ser legalmente ciego.
Cada vez que íbamos al oftalmólogo nos decía que el tratamiento estaba llegando. ‘El tratamiento está llegando. Otros cinco años’. Y después otros cinco años más. Incluso bromeábamos con eso, porque siempre parecían faltar otros cinco años.
Así que, cuando recibimos el correo electrónico diciendo que había un ensayo clínico y preguntando si quería participar, dijimos que sí inmediatamente. Llevaba mucho tiempo esperando algo así.
Después de la implantación y de la cirugía comenzamos la rehabilitación.
Cuando miro en la dirección correcta puedo percibir algo, pero si me paso, desaparece.
Acabo de ver algo ahí.
Es casi como una H.
Sí, eso era.
¿Cuándo fue la última vez que pude ver una letra con ese ojo?
No puedo recordarlo.”
¿Qué significa realmente este momento?
Lo que muestra el vídeo es importante, pero conviene ponerlo en su contexto.
No estamos ante la demostración de que PRIMA haya recuperado la visión normal de una persona con Stargardt. Tampoco disponemos todavía de resultados clínicos suficientes para afirmar que el sistema será eficaz de forma generalizada en las personas con Stargardt o retinosis pigmentaria.
Lo que tenemos es un primer resultado observado durante la rehabilitación de un paciente concreto: después de la implantación, el paciente pudo percibir una señal visual y reconocer una letra.
En otras palabras, el vídeo documenta un momento inicial del proceso.
Y ese matiz es fundamental.
La investigación de PRIMAlia acaba de comenzar y está diseñada precisamente para determinar, mediante un seguimiento clínico estructurado, hasta qué punto esta percepción puede convertirse en una función visual útil y reproducible en personas con degeneración hereditaria de la retina. El ensayo continúa actualmente en fase de reclutamiento.
Para quienes viven con Stargardt, retinosis pigmentaria u otras distrofias hereditarias de la retina, quizá lo más interesante de este vídeo no sea la letra que aparece en pantalla, sino lo que representa: por primera vez, PRIMA está siendo investigado directamente en este grupo de enfermedades y ya existe un caso en el que un paciente ha conseguido percibir una forma durante la rehabilitación posterior a la implantación.
Ahora comienza la parte verdaderamente importante de la investigación: comprobar qué ocurre con ese paciente a lo largo del tiempo y qué resultados pueden obtener los demás participantes.
Por ahora, la noticia puede resumirse de una manera prudente y precisa:
un paciente con enfermedad de Stargardt, participante en el ensayo clínico PRIMAlia, consiguió identificar una letra durante su primera rehabilitación tras recibir el implante PRIMA. Es un resultado observado en un caso individual, no una demostración de eficacia general del tratamiento.
Ese pequeño instante, sin embargo, marca un nuevo paso en la investigación de estrategias capaces de proporcionar percepción visual a personas que han perdido su visión central como consecuencia de una degeneración de los fotorreceptores.