23/10/2025
Una brisa de otoño cruzó el bosque y trajo consigo una carta brillante que cayó suavemente a los pies de Itzelt.
El sobre era dorado, con bordes de luz y un pequeño sello en forma de hoja. No tenía nombre ni dirección, solo un susurro:
“Ábreme cuando tu corazón esté listo para recordar la magia.”
Itzelt la abrió con cuidado… y en lugar de papel, descubrió un pequeño bosque vivo dentro del sobre. 🌲
Los árboles tenían hojas de fuego y miel, un río dorado corría cantando, y del cielo caían luciérnagas que formaban palabras luminosas:
“Cada pensamiento bueno es una semilla,
cada agradecimiento, un árbol nuevo.”
Entonces apareció Tarsis, el guardián del bosque, hecho de luz y viento.
Con una sonrisa, le dijo:
—Este lugar florece con la gratitud. Cada vez que un corazón agradece, una nueva hoja brilla aquí.
Itzelt cerró los ojos y recordó todo lo que amaba: su familia, la risa, los amaneceres, los sueños que seguían vivos.
Al hacerlo, el bosque resplandeció más fuerte. 🌟
Cuando volvió a abrir los ojos, la carta había desaparecido. Pero desde ese día, cada vez que Itzelt daba las gracias, el aire a su alrededor se llenaba de destellos dorados…
Y sabía que en algún rincón invisible, Tarsis seguía cuidando el bosque que vivía en su corazón. 🍂💫