02/11/2025
"UN CASTILLO PARA MI HIJA”: EL REGALO ETERNO DE UN PADRE QUE CONVIRTIÓ SU DOLOR EN AMOR
En el cementerio municipal de Apastepeque, San Vicente, se levanta un monumento que conmueve a quienes lo visitan: un pequeño castillo blanco, erigido no por encargo ni lujo, sino por amor.
Su creador, Daniel Mejía, un humilde albañil, decidió construirlo en memoria de su hija, Greysel Julieth Mira Mejía, quien falleció antes de nacer.
El “castillo” no es solo una tumba, sino una obra nacida del corazón.
Cada ladrillo, cada arco y cada torre reflejan el vínculo que ni la muerte pudo romper entre un padre y su hija. Con sus propias manos, Daniel convirtió el dolor en arte y la pérdida en un testimonio de amor eterno.
Vecinos y visitantes se detienen con respeto al ver la obra, que sobresale entre las cruces y lápidas como un símbolo de esperanza y ternura. En un mundo donde muchas historias se olvidan, la de Daniel y Greysel Julieth perdura, recordando que el amor verdadero no termina, solo se transforma.