05/06/2026
Rodef: El perseguidor
El imperativo moral fundamental del *rodef* se basa en el versículo: «No te mantengas impasible ante la sangre de tu prójimo» (Levítico 19:16). Este principio conduce directamente a la famosa máxima talmúdica que resume el derecho y el deber de proteger la vida inocente: «Si alguien viene a matarte, levántate y mátalo tú primero».
El derecho a la legítima defensa está firmemente establecido en la ley judía, tal como lo manifiesta la ley del *rodef* (el perseguidor). Los sabios sostuvieron que el versículo «No te mantengas impasible ante la sangre de tu prójimo» (Levítico 19:16) no solo exige salvar a un amigo de ahogarse o de otras situaciones peligrosas, sino que también ordena impedir que un agresor cometa un as*****to (Sanedrín 73a). Este derecho se extendía tanto a los testigos como a las víctimas amenazadas, y se aplicaba asimismo en casos de agresión sexual. El filósofo y jurista del siglo XII, el rabino Moisés Maimónides, codificó estos parámetros en su *Mishné Torá* (específicamente en *Hiljot Rotzeaj U’shmirat Nefesh*: Leyes sobre el as*****to y la preservación de la vida), delineando un enfoque estricto y proporcional de la legítima defensa:
Foto: El símbolo hebreo «Jai» del judaísmo (es decir, las letras Jet-Yud o Jet-Yod). La palabra *Jai* (חי) significa «viviente» en hebreo, mientras que su plural masculino es *Jaim* (חיים), la palabra para «vida».