03/10/2026
Qué curioso: podemos abrazar con entusiasmo una celebración cuya fecha y origen no aparecen en las Escrituras, llenar la casa de símbolos, tradiciones y costumbres que la Biblia jamás mandó… y, al mismo tiempo, mirar con indiferencia una fiesta que sí está en la Biblia y que contiene elementos que podrían arrojar luz sobre el contexto del nacimiento del Mesías.
No se trata de convertir el nacimiento de Yeshúa en el centro de Sucot. Se trata de algo mucho más incómodo: ¿por qué tenemos tanto interés en conservar tradiciones que heredamos y tan poco interés en conocer las fiestas que el Eterno sí estableció?