02/04/2026
Ayer estaba viendo un reel de cocina… y de pronto me fijé en un detalle: la persona que estaba preparando la comida llevaba una pulsera con los colores del autismo.
Eso me hizo quedarme pensando.
Pensé en muchas mamás y papás que todos los días aprenden junto a sus hijos… no para cambiarlos, sino para entenderlos.
En cuánto amor, paciencia y aprendizaje hay detrás de esas familias que muchas veces avanzan entre miradas de incomprensión, consejos no pedidos o silencios incómodos.
Esa reflexión me llevó a recordar la lectura “Autismo no es ausencia” de Manuel Rejón Baz.
Habla de un alumno que, desde fuera, parecía que siempre estaba solo… como si no estuviera realmente en el salón.
De esos niños que uno ve callados, que no participan mucho, que parecen estar “en su mundo”, y creo que ahí es donde muchos nos equivocamos, no solo en la escuela, sino en general.
Porque el texto te hace ver algo bien importante: muchas veces no es que no estén… es que están de otra manera.
Que mientras uno piensa que hay silencio o desconexión, por dentro puede haber muchísimo: pensamiento, orden, formas muy propias de entender lo que pasa.
Y hay una parte que a mí me pegó más… cuando habla la mamá, porque cuenta cómo en la escuela nadie se acercaba, nadie preguntaba, nadie llamaba.
Y ahí sí te deja pensando...Porque ya no es solo cosa de un maestro o de una clase… es de todos.
A veces creemos que la inclusión es algo grande, complicado… pero yo siento que empieza en cosas bien simples: en no juzgar tan rápido, en tener tantita paciencia, en no querer que todos sean iguales, en entender que cada niño tiene su propio ritmo, su propia forma de aprender y de relacionarse con el mundo.
A veces pensamos que el autismo es una ausencia.
Pero quizá la verdadera ausencia ha sido, durante mucho tiempo, la de nuestra capacidad de mirar con más calma, con menos prejuicio y con más empatía.
Por eso, después de recordar esta lectura, me quedé pensando en algo muy sencillo: tal vez el reto no es que ellos aprendan a parecerse más a nosotros, sino que nosotros aprendamos a comprender mejor sus maneras de ser.
Porque cuando cambiamos la forma de mirar, muchas cosas que antes parecían silencio… empiezan a tener sentido. 💙
De esas que son… voces que dejan huella.👣
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