25/08/2026
Viernes 27 de enero de 2012
19:55 horas aproximadamente
Centro Federal Femenil Noroeste
Tepic, Nayarit
Hoy al fin me vendieron hojas en tiendas, pero solo cinco. ¿Qué voy a hacer con esas hojas cada semana?
Han pasado tantas cosas estos últimos días. Hoy me llamaron a locutorios para confirmarme la fecha de una diligencia con el coprocesado Dante de Jesús. Me habían dicho el miércoles que se llevaría a cabo el 12 de marzo, y me la confirmaron para el 14 de mayo a las 10:00 horas.
A las 12:00 horas tuvimos película: "¿Qué pasó ayer?".
Sigo sin aguantar el dolor en la columna y el cuello. Es un dolor terrible. Me dan diclofenaco con paracetamol mañana, tarde y noche, y no se me quita. Hoy en la mañana no me lo dieron, y al mediodía, cuando vino la doctora, le puse la queja y también le hice saber que ese medicamento no me quita el dolor. Me dijo que me lo iban a cambiar por uno más fuerte. Espero que ahorita en la noche ya me traigan otro.
Se me forma una bola enorme entre la columna y el cuello, ¡es terrible! También vinieron a anotar a las que necesitamos dieta baja en calorías, porque a partir de febrero ya tenemos cocina exclusiva para el femenil.
Cuando estábamos en proyección de película, llegaron los chefs que se encargarán de prepararnos la comida; vinieron a ver las instalaciones de la cocina y de los módulos. En el transcurso de esta semana estuvieron desocupando la cocina general, que se encuentra a espaldas de tiendas, y mudaron varias cosas al módulo uno: lo de cerámica y otras cosas, porque esa cocina la estaban usando como almacén. Anduvieron muy movidos todos, principalmente la comandante Uxu, "la sabrosota", tan bien portada como siempre, la chiquita bebé.
Hoy, cuando fuimos a tiendas, pasé un mega coraje, y no fui la única. Resulta que desde el miércoles trajeron a unas becarias —morrillas que están haciendo su servicio para custodias federales—; son unas mi**das, nos estuvieron gritando y humillando. La que está ahorita con nosotras, según ella es cristiana, pero es una oficial tan pendeja y con tan poco criterio que para todo pide autorización; no sabe tomar decisiones. Es una inepta que, además, les dio alas a las becarias que vinieron a apoyarla, y por eso nos trataron como basura.
A la hora de la comida vinieron la comandante Uxu, la directora, una trabajadora social, la criminóloga y la que se encarga de los giros, que fue a explicarnos cómo iba a estar el bisne. Tenemos hasta el 15 de febrero para recibir dinero normal; después de esa fecha, solo podrán hacerlo los autorizados por el consejo técnico interdisciplinario, o sea, quienes de nuestras familias hayan traído todos los documentos para la visita. Será el mismo procedimiento para quienes nos depositen. Por supuesto, me aventé un súper taco de ojo con la sabrosota, pero de las otras no puedo decir lo mismo, principalmente de la directora; por algún detalle me pareció nefasta.
Tenemos tres días con el baño tapado. Resulta que el miércoles le hicieron cateo a la estancia dos y a la seis; algo ha de haber visto control por las cámaras. Anahí tenía una naranja aquí, y como traer comida al interior de las estancias es sanción, se metió al baño, la despedazó en tres partes y, con todo y cáscara, la aventó al excusado, y se tapó. No lo hemos podido destapar, ni ha venido mantenimiento a arreglarlo. Ni modo, a sufrir. Espero que cuando vengan no vaya a salir la naranja, o nos van a castigar.
Ayer Sandra la del Pacífico, y Vicky (son compañeras de estancia) estuvieron discutiendo a la hora de la comida y, hasta ahorita, no se hablan. Tampoco su otra compañera le dirige la palabra a la del Pacífico.
Hoy, cuando iba a locutorios, Sandra me gritó que tuviera buena suerte y me levantó los dos pulgares dándome ánimos. Parece buena onda la señora; no entiendo por qué no la quieren dejar libre. Le ponen muchas trabas. La semana pasada se volvió a poner mal por falta de su medicamento. Nos fallan mucho. Yo tengo miedo de quedarme paralítica.
La otra vez, fue el miércoles, estábamos en juegos de mesa y, como no puedo estar mucho tiempo ni sentada ni parada, y mucho menos en una misma posición, Cintia me preguntó que si me dolía mucho, y yo le contesté que sí. Me pidió que le dijera dónde me dolía más, y yo le señalé dónde tengo las dos bolas. Me tocó y me dijo:
—No mames, güey, traes la columna desviada.
La verdad, me duele hasta la cabeza un chingo. Eso me asustó.
El jueves 19 tenía seis careos. Sí me llevaron, pero se cancelaron. Solo me tuvieron ahí parada para nada.
Conocí a uno del varonil, es cocinero. Es bien parecido, pero a mí no me interesa.
También se tapó la tubería general desde el miércoles 18, y la arreglaron hasta el viernes. Le bajamos a los baños y el agua salía por la coladera que está en la regadera. Todo estaba tapado en las estancias y olía horrible el módulo. Se tardaron muchos días en arreglarlo. Ahorita ya se fue el mal olor. Voy a suspender un poco, porque voy a cenar. Entró primero la estancia dos al comedor, pero ya van saliendo. Además, ya no soporto la espalda.
20:00 horas aproximadamente
Acabo de entrar a mi estancia, terminé de cenar. La oficial que nos está cuidando se está pasando de vrga. Nos trae al p**o. Nada más se le ocurre y nos grita. Según ella, quiere seguir sus pinches reglas y pendejadas al pie de la letra. Nos dice que a esas escuinclas cagadas de las becarias las tenemos que obedecer y acatar sus órdenes. No somos sus pendejas. Estamos cenando y nada más nos están presionando. Cuando terminamos, la oficial se fue a cenar, y la relevó para cuidarnos la chaparra de muchos atributos que antes era comandante —aquella del detalle de mi vaso—, que también es una mi**da. Hace rato dejó hablando sola a Érika; le dijo que ella no era doctora ni psicóloga. ¡Pinche vieja ojete! Así se están portando muchas oficiales últimamente. Mientras que la sabrosota no se porte así, las demás me valen madre.
Como les quitaron el cargo a la de bubis grandes y a la mamasota, yo creo que por eso andan estresadas.
Hoy desayunamos papas guisadas con perejil y queso, frijoles, una pera y jugo Jumex. Comimos caldo de res con arroz y tomamos agua de tamarindo y lima, aunque comimos frío porque llegaron estas personas a darnos la plática de los giros. Cenamos tostadas con carne de puerco, lechuga, salsa y agua rosa, de esa que sabe a desodorante de camión urbano.