09/06/2026
SENADORA MORENISTA Y DELEGADA DE CONAGUA EN AGUASCALIENTES UTILIZAN LOS PROGRAMAS SOCIALES COMO PLATAFORMA PARA SUS ASPIRACIONES PARA SER POR CUARTA VEZ LA CANDIDATA (PERDEDORA) A LA GUBERNATURA.
Las contradicciones de la Senadora Nora Ruvalcaba y la Delegada de CONAGUA Rocío Reyes.
Cada día queda más claro que la Senadora Nora Ruvalcaba y la Delegada Rocío Reyes, representan exactamente aquello que durante años dijo combatir.
El viejo priismo no sólo se conserva en algunas prácticas; parece haberse convertido en su principal método de actuación política.
La utilización de las entregas de las becas Rita Cetina como plataforma de promoción personal constituye una falta de respeto al espíritu de un programa social impulsado por la presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum.
Lo que debería ser un esfuerzo institucional para apoyar a las familias mexicanas fue transformado en un acto de posicionamiento político con fines electorales.
Los programas sociales pertenecen al pueblo de México, no a ningún aspirante ni a ningún grupo político.
La presencia de la Senadora y de la Delegada de CONAGUA, Rocío Reyes en estos eventos confirma lo que muchos ciudadanos ya perciben: una estrategia permanente de promoción personal financiada con recursos y estructuras que deberían estar al servicio de toda la población.
Si el coordinador estatal Paniagua ha decidido convertirse en operador político de la Senadora, debería tener la honestidad de separarse de su encargo y asumir públicamente ese papel.
La simulación también es una forma de corrupción política.
Sin embargo, lo más grave es la forma en que la senadora se refiere a las movilizaciones de la CNTE. Calificar como “vándalos” a quienes se organizan y protestan para defender sus derechos laborales revela una visión profundamente autoritaria y alejada de las causas populares.
Con ese mismo lenguaje, durante décadas, los gobiernos conservadores intentaron desacreditar a los movimientos sociales, a los campesinos, a los obreros y a quienes lucharon por la justicia social.
Así llamaron a Emiliano Zapata. Así descalificaron a Ricardo Flores Magón. Así han intentado silenciar históricamente a quienes incomodan al poder.
Resulta paradójico para la Delegada de CONAGUA que quien se presenta como representante de la transformación termine adoptando los argumentos de quienes siempre combatieron las luchas sociales.
Es fácil condenar la protesta desde los privilegios del poder, desde un salario público elevado y desde una carrera política construida durante décadas en cargos de representación.
Lo difícil es comprender la realidad de miles de maestras y maestros rurales que enfrentan rezagos, bajos ingresos y la incertidumbre de una pensión insuficiente para vivir con dignidad.
Nora Ruvalcaba no sólo está mostrando una preocupante incongruencia; está exhibiendo una visión política cada vez más distante de los principios que dieron origen al movimiento de transformación.
Mientras hablan de pueblo, actúa para su proyecto personal.
Mientras hablan de justicia social, descalifica a quienes se movilizan para exigirla. Mientras hablan de cambio, reproducen las prácticas de la vieja política.
La transformación no se construye utilizando programas sociales para promover candidaturas, ni descalificando las luchas populares cuando resultan incómodas.
La transformación exige congruencia, humildad y compromiso con las causas del pueblo. Y lamentablemente, la Senadora y la Delegada parecen haber olvidado las tres.