13/09/2026
EL CHUPACABRAS DE LOS ALTOS
Dicen que llegó a Los Altos en el 94, pero en Arandas nunca se fue.
Empezó en los ranchos de El Tule. Don Chava Ramírez se levantó a las 5 de la mañana para ordeñar y se encontró 12 chivas tiradas en el corral. Todas boca arriba, con los ojos abiertos, sin una gota de sangre. Y en el cuello, dos agujeritos perfectos, como hechos con un clavo caliente. No había huellas, no había sangre en el suelo. Como si algo las hubiera chupado y las hubiera dejado secas.
Luego fue El Carmen. Luego Santiaguito. Siempre igual. Gallinas, borregos, hasta becerros chicos. Los veterinarios de Arandas decían "fue un coyote", pero los rancheros se reían: ¿qué coyote mata sin comer y sin dejar sangre?
La gente dejó de salir de noche. Le ponían cruces de ocote en los corrales y rosarios en las puertas del gallinero. Porque el animal no era animal. Brincaba las cercas de 2 metros sin tocarlas.
Lo más fuerte pasó en 2022, en un rancho por Santa María del Valle.
El velador, un señor de 58 años que se llama Don Lolo, se quedó a cuidar unos chivos porque ya le habían matado 3 la semana anterior. Como a las 2:30 de la mañana, los perros empezaron a llorar, no a ladrar, a llorar, y se metieron abajo de la troca.
Dice que vio algo brincar la barda perimetral. Medía como 1.60, 1.70, pero encorvado. Flaco, sin pelo, con la piel gris verdosa, con espinas o picos en el lomo que iban desde la nuca hasta la cola. Caminaba en dos patas, a brincos, y los ojos le brillaban rojos, como de lumbre. No hacía ruido.
Don Lolo se quedó tieso, con la escopeta en la mano pero sin poder disparar. La cosa se metió al corral. No se oyó nada. Ni un balido. A los 5 minutos salió brincando igual, y se perdió para el cerro.
Al amanecer había 8 chivos mu***os. Todos en la misma posición, todos secos, todos con los dos piquetes en el cuello.
Cuando llegó la policía municipal y le preguntaron, Don Lolo solo dijo: "Eso no es de aquí. Eso no es animal."
Y ahí es donde entra lo que dice la gente más vieja de Arandas.
En San Ignacio Cerro Gordo hay un brujo, un nahual. Un hombre que en el día es persona y en la noche se convierte. Dicen que ese brujo tuvo un pleito por unas tierras con gente de Arandas y que mandó a su "animal" a cobrar. Que el chupacabras es su forma, y que por eso nunca lo han podido matar, porque no es carne, es maldad.
Por eso en los ranchos todavía, si te amanecen animales mu***os así, no le hablan al veterinario. Le hablan al padre de San José Obrero para que vaya a echar agua bendita al corral.
Y si vas por la carretera a El Tule de noche, no te pares. Porque dicen que a veces lo ves a la orilla, agachado, esperando.