23/09/2026
Temporada de huracanes...
La temporada de huracanes políticos ya está aquí. Muy pronto las calles y las redes sociales se inundarán de rostros sonrientes con exceso de filtros y promesas recicladas. Tras el histórico triunfo de la izquierda en 2018, la ilusión de una "nueva forma de hacer política" se desvaneció rápidamente, seguimos atrapados en los mismos patrones de promoción vacía. El escenario público se ha convertido en una versión tropical de Los Juegos del Hambre, donde cualquier aspirante hace lo imposible por un gramo de atención.
Esto me obliga a hacer la pregunta incómoda: ¿Para qué quieren el cargo? ¿Existe un proyecto real para la ciudadanía, es solo ego farandulero, o la búsqueda del próximo gran negocio familiar a costa del erario?
En esta carrera desesperada por figurar, el mercado de las ambiciones nos ofrece un catálogo muy variado de aspirantes. Aquí la guía definitiva para identificar los modelos disponibles en esta temporada:
El Influencer con Filtro: El más peligroso de todos. Vende un carisma ensayado y simula ser un gran activista social. Detrás de sus videos bien editados solo hay una máscara para financiar su verdadero proyecto: el beneficio personal. El país lleva décadas sufriendo a estos actores que se llenan los bolsillos dejando a los ciudadanos al fobaproa.
No más por el Huesito: Aquel que no tiene mérito, trayectoria, ni trabajo social. Busca el cargo porque es la única forma de alimentar un ego ávido y, de paso, asegurar que el bolsillo crezca al mismo ritmo que su arrogancia.
El nene de mami: Aspira a una diputación sin un solo día de experiencia en la función pública. Su único respaldo es que su madre le dijo que "él podía lograr todo lo que se propusiera". Muy conmovedor, pero el país no se construye con buenas intenciones ni echando a perder las finanzas públicas.
La Estrella Fugaz: Aparece de la nada en eventos públicos saludando a los funcionarios actuales como si fueran compadres de bautizo. Su habilidad principal es detectar las cámaras: se cuela en la foto oficial y desaparece antes de que termine el discurso.
El camarón Durmiente: Aquel que ya ocupa un cargo público y se duerme en sus laureles durante su periodo. Su único momento de lucidez y energía ocurre cuando se abren las convocatorias para el siguiente cargo.
El Sentimientos de la Nación: Políticos que, en cuanto el partido les dice que no va a haber hueso, arman un berrinche tamaño malecón y saltan a otra lancha de pescador.
Entre poses para el TikTok, filtros de Instagram y berrinches por el poder, la política en nuestro estado sigue navegando en el mismo río de simulación. Al final, los barcos cambian de tripulación, pero los ciudadanos se continúan ahogando en el mismo rumbo.
A todos ellos, vale la pena recordarles una máxima: “Solo recuerda que un día dejaras el cargo, y entonces solo quedara ese que fuiste mientras lo tuviste”.
Actores Sociales