14/03/2026
DECIDÍ
Espere, hasta caer las hojas:
¡Clamé a Dios por tus besos!
Guarde el secreto de tu ausencia
Y sucumbí en desconcierto.
¡No sé porque cuando cae la oscuridad
y los cocuyos en su iluminado vuelo,
entonan con afligido acento
un canto de desamor y desconsuelo.
Yo miro al infinito
buscando los luceros de tus ojos
pero mi afán
marcha al eterno
no hay retorno,
¡no porque te apartes,
sino porque esperarte, no quiero!
Abatió indolente invierno
y el tálamo nupcial siguió desierto
el frio de mi cuerpo
escarcho mis quimeras
y tu lucha loca por erigir un sueño
por hacer futuro bueno,
mato lánguidamente, mí hoy eterno.
¡Te amé y te amo,
no lo niego!
Pero me falta tiempo,
para seguir viviendo.
No era difícil, hacerme feliz,
por ti decidí serlo,
no pedí joyas, ni palacios,
ni mil cortejos.
Eran tan simple amarnos,
tan solo cuestión de un beso.
En este mundo se queda,
de las palmas, los recuerdos,
y los erarios logrados,
Legado serán de aquellos,
que jamás vivieron contigo,
el proceso.
Yo no buscaba riqueza.
el amor que te manifiesto,
es tesoro que yo poseo.
Se acaba mi vida
y otra para ti no llevo,
cual pabilo a la vela,
aquí se acaban mis sueños,
tú sigues buscando en otra,
lo que juzgas que no tengo.
Mas las fortunas de mi alma,
para consentirme contigo,
las disfrutare solitaria,
hoy elijo amarme, sin tus besos
sin el calor de tu cuerpo.
Carmen Leticia Rey Zepeda.