10/08/2026
🕯️ Oración en Cadena por Colombia y por los pueblos del mundo
En el nombre de la Vida, de la Luz y de la Fuente Universal de toda existencia, elevamos nuestra intención por nuestros hermanos y hermanas de Colombia, especialmente por quienes han sido afectados por el terremoto, por quienes han perdido sus hogares, por quienes sienten miedo, por quienes buscan a sus seres queridos y por todos aquellos que hoy atraviesan momentos de dolor, incertidumbre y necesidad.
Que la Luz alcance cada hogar, cada familia, cada comunidad y cada corazón.
Que quienes se encuentren atrapados sean encontrados.
Que quienes estén heridos reciban auxilio.
Que quienes hayan perdido sean sostenidos.
Que quienes tengan miedo encuentren fortaleza.
Que quienes estén separados puedan reencontrarse.
Y que quienes partieron de este plano sean recibidos en paz por la Gran Fuente de la Vida.
Extendemos esta oración más allá de Colombia.
La dirigimos hacia todos los pueblos y países que en este momento atraviesan guerras, terremotos, inundaciones, incendios, huracanes, enfermedades, desplazamientos, hambre, pobreza, violencia, pérdidas y toda forma de calamidad.
Que ninguna frontera limite nuestra fraternidad.
Que la compasión atraviese naciones, lenguas, credos y diferencias.
Que los seres humanos recordemos que, debajo de todas nuestras banderas, seguimos perteneciendo a una misma humanidad.
Y elevamos las palabras del Salmo 119:89:
> “Para siempre, oh YHWH, permanece tu palabra en los cielos.”
Que aquello que permanece sea nuestra esperanza.
Que aquello que permanece sea nuestra voluntad de vivir.
Que aquello que permanece sea nuestra capacidad de ayudarnos unos a otros.
“De generación en generación permanece tu fidelidad; estableciste la Tierra, y ella permanece.”
Que la Tierra vuelva a encontrar su equilibrio.
Que nuestras comunidades encuentren estabilidad.
Que nuestras manos se conviertan en instrumentos de auxilio.
“Jamás olvidaré tus preceptos, porque por ellos me has dado vida.”
Que la Vida prevalezca sobre la destrucción.
Que el amor prevalezca sobre el miedo.
Que la solidaridad prevalezca sobre la indiferencia.
Y que podamos decir con la fuerza del Salmo:
“Tuyo soy yo; sálvame.”
Hoy no pedimos solamente para nosotros.
Pedimos por Colombia.
Pedimos por nuestros hermanos de América.
Pedimos por nuestros hermanos de todos los continentes.
Pedimos por quienes sufren en silencio.
Pedimos por quienes no tienen voz.
Pedimos por quienes necesitan una mano que los levante.
Que la Luz llegue donde exista oscuridad.
Que la Paz llegue donde exista conflicto.
Que la Sanación llegue donde exista dolor.
Que el alimento llegue donde exista hambre.
Que el refugio llegue donde exista desamparo.
Que la esperanza llegue donde exista desesperación.
Y que cada uno de nosotros comprenda que una oración también puede convertirse en acción: ayudar, donar, acompañar, rescatar, escuchar, abrazar y sostener.
Que nuestra intención sea una.
Que nuestra voluntad sea una.
Que nuestra humanidad sea una.
Como está escrito:
> “A toda perfección he visto un límite; pero tu mandamiento es sumamente amplio.”
Que así sea para Colombia.
Que así sea para nuestros pueblos.
Que así sea para la Tierra.
Que así sea para todos los seres.
Por la Vida.
Por la Luz.
Por la Paz.
Por la Humanidad.
Por todos nuestros hermanos y hermanas.
Amén.
Awen.
AUM.
🕯️ Y ahora, quien recibe esta oración puede continuar la cadena compartiéndola con otra persona y pronunciándola nuevamente, llevando la intención de Colombia y de todos los pueblos afectados hacia un nuevo corazón.
Frater Abrakadab