19/05/2026
Hace unos días me encontré con un conocido y, entre la plática, salió una pregunta que últimamente muchas personas me hacen:
“¿Qué pretendes?”
“¿Vas para político?”
“O todos esos apoyos… ¿son porque quieres un puesto?”
Y la verdad me quedé pensando mucho en eso.
Vivimos en un tiempo donde a veces pareciera que ayudar tiene que tener un interés detrás. Como si hacer algo bueno por los demás automáticamente tuviera que venir acompañado de una intención política o de algún beneficio personal.
Quienes realmente me conocen saben que desde hace muchos años me gusta ayudar. Siempre lo he hecho. La diferencia es que antes pocas personas se enteraban y ahora algunas acciones se hacen públicas porque también sirven para motivar, para invitar a otros a sumarse o simplemente para compartir momentos que dejan algo bonito.
No todo en la vida tiene que hacerse por un cargo, por dinero o por reconocimiento. A veces simplemente nace del corazón. Y sí, cada apoyo que doy sale de mi trabajo, de mi esfuerzo y de mis posibilidades, porque creo que si uno puede aportar un poquito para hacer sentir mejor a alguien, vale la pena hacerlo.
No sé qué venga mañana, pero hoy tengo claro algo: nunca voy a dejar de tender la mano por miedo a lo que digan.
Porque ayudar no debería sorprendernos… debería ser más normal entre nosotros. 🤝🏼