07/04/2026
Este próximo jueves en “SECTOR PARANORMAL” platicaremos la historia de una mujer de Ciudad Valles que emigró a los E.U. y vivió una terrible pesadilla.
Síguenos por Facebook de 7:00 a 9:00 de la noche por LA HUASTECA TE INFORMA, BENNY TV Y POR VOZ 99.7, también de 8:00 a 9:00 por esta misma estación de radio que lo comenzó todo.
“LA SOMBRA”
En las afueras de Mount Pleasant, Texas, se levanta un complejo de departamentos de ladrillo viejo que parece absorber la humedad de los pinos cercanos. Allí se mudó Yolanda Monrreal junto con su familia buscando la tranquilidad del noreste texano, pero lo que encontró fue una pesadilla que se repetía cada noche al marcar el reloj las tres de la mañana. Desde la primera semana, Yolanda empezó a escuchar el estruendo de platos estrellándose contra el suelo de la cocina. Al correr hacia el lugar, encontraba los objetos tirados, el ambiente se sentía gélido, como si el aire mismo hubiera mu**to. En una ocasión en pleno día observo un fenómeno que tomó una forma aterradora. Yolanda comenzó a ver a un hombre extremadamente delgado y de estatura inusual incluso a todas horas cuando se quedaba sola en su habitación, una sombra bidimensional que se proyectaba contra las paredes con una agitación frenética. No era una aparición estática; la sombra corría con una desesperación animal, tropezando con muebles invisibles y derribando objetos reales a su paso. Lo más perturbador era su comportamiento: La sombra ignoraba a Yolanda, concentrada en una persecución invisible. Se lanzaba contra la puerta principal, forcejeando la chapa con una fuerza violenta, queriendo escapar de algo que solo él podía ver. Cuando la sombra no lograba abrir la puerta, se volvía hacia Yolanda. No con odio, sino con el pánico de quien intenta usar a otro como escudo. Ella sentía manos frías como el hielo rozando sus hombros y empujones que la dejaban sin aliento. A medida que las noches pasaban, Yolanda empezó a escuchar quejidos de dolor profundo que emanaban de las paredes. Eran lamentos secos, seguidos de un siseo que recordaba a una súplica de piedad. Investigando con los vecinos más antiguos de Mount Pleasant, Yolanda escuchó un rumor que la policía local nunca terminó de confirmar. Años atrás, en ese mismo número de la unidad habitacional un hombre joven, de fisonomía larguirucha, había sido víctima de una muerte violenta. Se decía que sus atacantes lo acorralaron en la cocina y que él, en su agonía, intentó desesperadamente abrir la puerta trasera mientras era herido repetidamente. La sombra no era un espíritu maligno por voluntad, sino un eco de violencia atrapado en un bucle eterno. Yolanda veía cómo la figura intentaba incluso