06/09/2024
VISTO DESDE AFUERA
Por: Pastor Formoso.
Estados Unidos prepara sus maletas para irse de México después de décadas de control disfrazados de cooperación bilateral Washington parece estar listo para dar Un paso atrás, todo por la reforma judicial propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador que permitirá democratizar la elección de jueces y magistrados en el país Azteca.
Con todo el descaro Washington quiere dirigir la política judicial del país Azteca, una iniciativa que parece no convenir a la potencia del Norte acostumbrada a una democracia indirecta donde los cargos se deciden entre dudosos delegados que escogen a los ganadores pasando por encima de la voluntad popular y que aún tienen la morbosa manía de intentar coaccionar a México para que no evolucione en su modelo democrático.
El gobierno estadounidense prepara las maletas para partir de México, las palabras resuenan con una mezcla de Sarcasmo y preocupación luego de que el embajador estadounidense en México Ken Salazar aseguró que la reforma judicial lanzada por López Obrador, generaría un terremoto en las relaciones diplomáticas entre los dos países, relación que si somos honestos siempre ha sido más de conveniencia que de confianza genuina, en este caso, la objeción de Washington se refiere a una nueva ley que permitirá al pueblo mexicano elegir por voto Popular a los jueces, magistrados y ministros un concepto que para los estadounidenses parece tan amenazante como un terremoto político.
Porque seamos francos, la idea de que el pueblo tenga voz en la elección de sus jueces es vista en Washington como una herejía que podría desestabilizar el delicado equilibrio de poder que han mantenido durante décadas. La diplomacia estadounidense aprovechó que un grupo de funcionarios judiciales mexicanos entablaron un paro en protesta por la reforma judicial de López Obrador y lanzó esta crítica para inclinar a la opinión pública en contra de la iniciativa democrática del mandatario azteca.
Con un tono diplomático disfrazado de autoritario Salazar lanzó una advertencia con sabor a ultimátum y sentenció que la elección directa de jueces en México podría destruir años de lo que él llama operación comercial, es decir, que pudieran incluso
hasta irse de México ante la falta de garantías y condiciones para que las empresas estadounidenses pudieran hacer
vida, y claro, muchísimo dinero en territorio mexicano.
Según Salazar y sus superiores en Washington la democracia mexicana parece estar en grave peligro O, al menos eso es lo que dicen, sin embargo, parece ser que lo que realmente les preocupa es que se les escapa el control de un sistema judicial que siempre ha funcionado a su favor.
Otras que se sumaron al golpe suave en contra de México fueron las agencias calificadoras internacionales, que no tardaron en sumar sus voces al coro de alarmas como fitch ratings que amenazó con rebajar la nota soberana de México si la reforma es aprobada para López Obrador.
Estas amenazas son poco más que politiquería en su estilo inconfundible, por lo que el mandatario mexicano desestimó Las advertencias con una mezcla de desdén y desafío recordando como durante años México se vio obligado a seguir las recetas impuestas por organismos internacionales como el fondo monetario internacional, el Banco Mundial o las flamantes agencias estadounidenses,
recetas que, según él, solo sirvieron para empobrecer al pueblo y facilitar el saqueo del país. “Es politiquería, no anden creyendo” eso dijo AMLO en una de sus habituales conferencias de prensa.
Su tono más que nunca reflejaba una determinación de romper con el pasado, de no dejarse intimidar por las advertencias de quienes en su opinión solo buscan mantener a México bajo dominio Imperial y que siga ha sido su patio trasero.
Hay en juego algo mucho más profundo la soberanía de México frente a su vecino del Norte, una soberanía que, si se aprueba la reforma judicial, podría marcar un antes y un después en las
relaciones entre ambos países.
Por ahora el gobierno de Estados Unidos parece estar preparando sus maletas, está listo para saltar el Río Bravo al menos en términos de que han ejercido sobre el sistema judicial y los viejos políticos, pero como en toda historia de poder, la realidad es mucho más compleja porque aunque se vayan, la sombra de Washington seguirá presente intentando recuperar el terreno perdido buscando nuevas formas de mantener su control sobre un México que por primera vez en mucho tiempo parece estar dispuesto a desafiar el estatus cuo.
La elección directa de jueces lo ven algunos como un paso hacia la democratización Real del país, mientras que otros lo catalogan como una amenaza a la estabilidad, pero lo que es innegable es que esta reforma puso nervioso a más de uno en el norte, y si algo nos enseña la historia es que cuando Washington se pone ansioso, el mundo entero debe estar preparado para lo inesperado especialmente cuando esa ansiedad la provocan aquellos que bloquean sus intereses.
Ahora bien, ¿qué tan descabellada es la idea de López Obrador de crear una ley para que el pueblo tenga el poder de elegir a sus propios líderes judiciales? ¿hay alguna nación en el mundo que tiene una legislación parecida? pues sí, y está al lado de México, todos los expertos políticos Incluyendo los estadounidenses que critican el proyecto de ley del presidente mexicano saben que en Estados Unidos se elige por votación popular cargos como el de fiscal general de muchos estados y hasta el jefe de la policía de las ciudades más grandes se eligen cargos como consejero de ambiente y limpieza, y otros relacionados con el ámbito escolar a nivel de cada condado.
Pero eso no es todo, la actual vicepresidenta y candidata presidencial al Camala Harris fue elegida por votación popular para fiscal de California, un cargo netamente judicial y por cierto apoyada por Barack Obama cuando era senador.
Entonces, si cargos administrativos en los gobiernos locales, jefes de policía y hasta Fiscales de Estados como le pasó al actual vicepresidente estadounidense hace años
Atrás, son elegidos por sus propios ciudadanos ¿por qué los mexicanos no pueden tener el mismo privilegio?
Por último, tanto el fiscal general de Estados Unidos como los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, son elegidos por una sola persona, el presidente claro, un comité del Congreso lo confirma, pero en las últimas décadas ningún personaje sugerido por el jefe de estado ha sido rechazado.
¿Democracia o autoritarismo? no lo sabemos porque cada nación es soberana y se regula de acuerdo a lo que dicta su Constitución. Dicho esto, qué le impide al Estado Azteca darle más poder al pueblo y sobre todo, por qué el vecino del Norte tiene que seguir subiendo o bajando el dedo para aprobar la forma de vivir de los mexicanos. Lo anterior lo confirmó
también la presidenta electa de México, Claudia sheinbaun, quien le respondió al embajador Salazar con una publicación en
su cuenta de X, que más de la mitad de los estados de su país eligen a sus jueces por voto popular, un bombazo que
no se esperaban. A fin de cuentas, tanto el presidente saliente como la presidenta electa solo buscan blindar a México de
Las garras del Águila calva y dejarles Claro que si no les gusta el Nuevo México pueden irse por donde vinieron.