07/03/2022
Por el contenido de nuestro carácter
En su discurso titulado, “Yo tengo un sueño”, Martin Luther King Jr. se refería a un sueño en donde sus hijos fueran juzgados no por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter. El discurso alude a la responsabilidad del individuo sin importar factores externos irrelevantes, como el color de la piel.
En los lamentables sucesos ocurridos en el estadio La Corregidora de Querétaro encontramos discursos que lejos de pedir que se castigue a los culpables, mediante una investigación profesional a fondo, están pidiendo castigar al deporte, a la liga, o a las instituciones envueltas en el asunto. Algo similar como quien, en lugar de culpar a los violadores y/o asesinos de mujeres, pretende descargar la responsabilidad en la forma de vestir de la víctima.
Es verdad que la seguridad del estadio no fue la adecuada, y hay responsables de ello. Pero la mayor responsabilidad de lo sucedido recae en los inadaptados sociales que expusieron una vasta degradación de valores comunes y violaron un contrato social que presupone un evento digno de ser disfrutado por niños, hombres, mujeres, ancianos, y familias. Son estos inadaptados los principales responsables de la violencia observada en el estadio.
Hubo incitadores en ambas barras. Así como también hubo aficionados, jugadores, directivos, y cuerpo técnico de ambos equipos que expusieron su integridad física tratando de ayudar y calmar a los agresores. Es decir, hubo héroes y villanos en ambos lados del conflicto. Mismo que no es aislado y ha sido protagonizado en el pasado por otros actores como Monterrey, Tigres, Morelia, Guadalajara, Pumas, y Toluca, por mencionar algunos.
Inglaterra, igualmente, sufrió enormemente con los llamados “Hooligans”. Los cuales no eran más que una bola de inadaptados que aterrorizaron el futbol inglés por años. Pero lejos de abolir el futbol, como muchos simplistas abogan hoy, Inglaterra se dedico a castigar individualmente a los responsables de la violencia dentro y fuera de los estadios. Eso es lo que se debe hacer hoy en México, castigar a los responsables.
Que no se juzgue a nadie por los colores de la playera de su equipo, sin importar que sea de gallos, atlas, pan, pri, morena, heterosexual, homosexual, feminista, católica, cristiana, musulmana, blanca, negra, asiática, capacidades diferentes, etc… sino por el contenido de su carácter y el proceder de sus acciones. Aquí el enemigo, y común denominador, es la intolerancia y la flagrante violación de derechos inherentes, universales e inalienables - como son el derecho a la vida y a la libertad - por parte de un grupo muy especifico de inadaptados sociales. Que se condene, se persiga, y se castigue a los responsables de estas violaciones dejando de lado las politiquerías simplistas de turbas irracionales.
ELUGORRI