18/05/2026
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Hace 5 años comenzamos a escribir esta historia…
una historia tejida entre senderos, amaneceres fríos, montañas inmensas y corazones valientes.
Sin imaginarlo del todo, paso a paso fuimos creando mucho más que un grupo de montaña: construimos una tribu. Un refugio. Una red de mujeres que se acompañan, se impulsan y se recuerdan unas a otras que también pertenecemos a las cumbres, a los caminos y a los espacios al aire libre.
Hoy miramos hacia atrás con el corazón lleno de gratitud por cada mujer que ha formado parte de este andar. Por las que estuvieron desde el inicio y por las que llegaron después. Por quienes caminaron kilómetros con nosotras y por quienes dejaron huella aunque fuera en un tramo pequeño del sendero. Todas han sido parte de esta montaña compartida.
Durante estos años hemos aprendido que subir una cima no se trata solamente de llegar arriba. Se trata de la fuerza colectiva que nace cuando una mujer le extiende la mano a otra. De las risas en medio del cansancio. De las conversaciones profundas entre árboles y fogatas. De sanar, resistir y crecer juntas.
Y hoy, más que nunca, nos sentimos orgullosas de seguir siendo fieles a nuestros principios.
En un mundo donde muchos grupos se han convertido en negocio, nosotras seguimos creyendo en la montaña como un espacio de comunidad, libertad y acceso para todas.
Seguimos caminando con la convicción de que el deporte y las actividades al aire libre no deberían ser privilegio de unas cuantas, sino una posibilidad real y cercana para cualquier mujer que desee conectar con la naturaleza, consigo misma y con otras mujeres.
Por eso seguimos aquí:
sin perder la esencia,
sin lucrar con este sueño colectivo,
sin olvidar por qué empezamos.
Porque Mujeres de Montaña nació desde el amor, la colectividad y el deseo profundo de abrir camino para otras. Y mientras exista una mujer buscando sentirse libre entre senderos, esta historia seguirá creciendo.
Gracias por estos 5 años caminando juntas.
Gracias por cada abrazo en la cima, cada palabra de aliento y cada paso compartido.
Que nunca nos falte montaña, tribu y fuerza femenina para seguir conquistando caminos.