23/09/2025
yo mismo puse a prue*ba a mi esposa… y terminé enamorándome de ella otra vez.
Llevo varios años casado, pero en los últimos tiempos mi matrimonio ya no me hacía feliz. La rutina, el cansancio, los silencios… todo me hacía pensar que mi esposa ya no sentía lo mismo. La veía sonreírle a otros, me imaginaba mil cosas y hasta llegué a pensar que la solución era que ella encontrara a alguien más para así yo poder “salir” del matrimonio sin tanto dol*or.
No supe cómo dejarla, pero sí supe cómo tenderle una tram*pa. Me inventé un perfil fal*so, con todo lo que yo creía que an ella le gustaba: fotos, frases, intereses. Empecé a escribirle para ver si caía, para comprobar si de verdad estaba abur*rida de mí.
Jamás me imaginé lo que iba a leer. Desde el primer mensaje ella fue clara y respetuosa: “Estoy casada y amo a mi esposo”. En vez de caer en coqu*eteos, me contestaba con cariño, pero siempre hablando bien de su marido… de mí. Me describía como un hombre trabajador, como un buen compañero, como su amor de toda la vida. Cada palabra me hacía un n**o en la garganta.
Mientras más la “prob*aba” más me impresionaba su lealtad. No sólo no cayó en la tram*pa, sino que me mostró —sin saberlo— que todavía me admiraba y me respetaba. Esa mujer que yo creía distante me defendía en cada frase, y yo, detrás del perfil fal*so, me sentía un idiot*a.
Me arrep*iento de haber armado esa far*sa, pero a la vez me sirvió. Me di cuenta de que mi esposa no es la mujer aburri*da que yo imaginaba, sino alguien que sigue ahí, firme, amándome. Y ahora, después de leer sus mensajes y de verla con otros ojos, estoy más enamorado de ella que nunca.