17/09/2026
¿Improvisación, falta de supervisión o simplemente nadie revisó el proyecto? Así la remodelación del área de Urgencias del Ayuntamiento de tuxtla
La construcción del área denominada “Urgencias” dentro del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez está generando serios cuestionamientos sobre la planeación, supervisión y cumplimiento de la normatividad sanitaria.
Uno de los puntos que más llama la atención es el supuesto acceso para ambulancias: un espacio reducido entre dos pilastras y, de acuerdo con las observaciones realizadas a la obra, sin una rampa que facilite el ingreso de una unidad de emergencia.
Y aquí comienza el problema.
La NOM-027-SSA3-2013, publicada por la Secretaría de Salud, establece criterios específicos para la infraestructura y funcionamiento de los servicios de urgencias. La norma señala que estos servicios deben contar con accesos directos para vehículos y peatones desde el exterior y con condiciones que permitan el ingreso y desplazamiento de camillas.
Además, un servicio de urgencias no es simplemente construir un espacio, colocar un letrero y llamarlo “Urgencias”.
La norma contempla personal médico y de enfermería disponible permanentemente, atención las 24 horas, áreas específicas de atención y determinados recursos e infraestructura, de acuerdo con las características del establecimiento.
Por eso las preguntas son inevitables:
¿Quién diseñó esta obra?
¿Quién la supervisó?
¿Qué autoridad sanitaria revisó el proyecto?
¿Dónde están los dictámenes que acreditan el cumplimiento de la normatividad?
Y hay preguntas que directamente corresponden a los funcionarios municipales:
¿La Comisión de Salubridad Municipal hizo su trabajo?
¿El secretario de Salud Municipal informó al presidente municipal sobre las obligaciones que implica operar un verdadero servicio de urgencias?
Y si todos los requisitos fueron considerados, ¿por qué el Ayuntamiento no hace públicos los documentos que lo demuestran?
Porque aquí no estamos hablando de una obra ornamental ni de una remodelación cualquiera.
Estamos hablando de un espacio que pretende atender emergencias médicas.
Una ambulancia no puede darse el lujo de hacer maniobras innecesarias para llegar hasta un paciente. En una emergencia, cada minuto cuenta.
Por eso, si se están utilizando recursos públicos para construir esta instalación, lo mínimo que merece la ciudadanía es transparencia.
Que el Ayuntamiento explique cuánto costó, quién diseñó el proyecto, quién lo autorizó y qué autoridad certificó que cumple con las disposiciones sanitarias aplicables.
Porque si todo está en orden, que presenten los documentos.
Y si no está en orden, entonces la pregunta es todavía más seria:
¿Quién permitió que una obra destinada a atender emergencias avanzara bajo estas condiciones?
La ciudadanía merece respuestas, no excusas.