12/06/2026
Lo siguen llevando a Selección, pero la realidad es que su nivel está muy lejos de justificarlo.
Y antes de que empiecen los pretextos, el verdadero problema es que México prácticamente no tiene extremos derechos naturales que marquen diferencia. Esa es la razón principal por la que sigue apareciendo como opción.
Partido tras partido hace lo mismo: recibe, frena la jugada, retrasa el balón y permite que la defensa rival se acomode. Un extremo debe desequilibrar, encarar, generar superioridades y obligar al rival a preocuparse. Con él ocurre lo contrario: muchas veces parece un lateral defensivo jugando adelantado.
Las oportunidades importantes se diluyen porque tarda demasiado en tomar decisiones. Cuando finalmente intenta algo, el rival ya está perfectamente ordenado.
Lo más difícil de entender fue que no lo sacaran del partido. Cuando un jugador no está aportando profundidad, velocidad ni desequilibrio, el equipo termina jugando con uno menos en ataque.
Podrán decir que trabaja, corre y cumple tácticamente. Pero para jugar de extremo derecho en clubes grandes o en Selección se necesita mucho más que eso.