17/12/2025
La administración de Eder Rodríguez Casillas se desmorona a ojos de todos. Entre compadres, familiares y perfiles sin preparación, el gobierno municipal de Jiutepec navega sin rumbo, con áreas incapaces de ofrecer resultados mínimos a la ciudadanía.
Uno de los ejemplos más evidentes es su suplente, el arquitecto Pablo Rosales Hernández —presunto egresado del Tecnológico Universitario de Cancún—, hoy director del SCAPSJ. Rosales no solo arrastra señalamientos sobre su falta de capacidad y autoridad, sino que además mantiene a su hijo en Seguridad Pública Municipal y ya figura en publicaciones donde se le acusa de irregularidades. Su gestión es desordenada, sin control y completamente desconectada de las necesidades operativas del organismo.
Aún más grave es la protección que otorga a Laura Ponce, colocada en una posición clave para cubrir una ausencia y hoy convertida en un lastre para la Dirección Comercial. Sus antecedentes incluyen mala atención, metidas de pata en los cortes aún cuando los contribuyentes están al corriente, desconocimiento total de los procesos de recaudación y un trato abusivo hacia el personal. El ambiente laboral es tan tóxico que la gente renuncia por voluntad propia, un síntoma claro de que algo funciona muy mal.
Ponce, además, juega a dos bandos: mientras presume lealtad a la actual administración, ya busca la simpatía mediante las gestiones solicitadas por el que pudiera ser el adversario de Eder Rodríguez para la siguiente contienda. Sus privilegios no terminan ahí; tiene a familiares colocados dentro del ayuntamiento y opera con total impunidad gracias a la protección de la directora de Administración, Dulce Capistrán, prima del presidente municipal. La pregunta es obligada: ¿qué le debe o qué le sabe, para sostenerla aun con tantas denuncias?
El Sistema de Agua Potable es estratégico para cualquier aspiración de reelección. Por ello, la falta de control en el SCAPSJ podría convertirse en el mayor boquete político de Rodríguez Casillas, lo que él hace arriba, los de abajo se encargan de tumbarlo, Ignorar estas señales sería un error costoso.
Conviene recordar que su victoria no se la otorgaron sus familiares ni sus círculos de confianza, sino los “azules”, cuyo apoyo fué decisivo. Hoy incluso existe un profundo desencanto dentro del mismo círculo cercano del presidente, derivado del abuso de recursos cometido por un familiar de su compadre, de forma alevosa y descarada.
El mensaje es claro:
Eder Rodríguez Casillas: si realmente quieres avanzar, deja de proteger a familiares, compadres e improvisados. De lo contrario, la sorpresa electoral será inevitable.