23/08/2026
🔥🌑 El 24 de agosto, el diablo anda suelto (San Bartolomé Apóstol) 🌑🔥
Desde tiempos antiguos, nuestros abuelos nos enseñaron que el 24 de agosto no es un día cualquiera, porque mientras el pueblo celebra a San Bartolo, también se suelta el diablo. Y cuando el diablo anda libre, todo puede pasar.
Las madres advertían a sus hijos: “Hoy no se juega con cerillos, porque basta que el diablo sople para que se queme la casa entera y hasta la de los vecinos”. Tampoco se debía jugar con cuchillos, rifles, pistolas ni machetes, pues cualquier descuido podía acabar en desgracia. Mucho menos subirse a un árbol o meterse al agua, porque el diablo mismo podía ahogar a quien osara desafiarlo.
Decían que la señal era clara: a partir de las 11 de la noche del 23 de agosto, el cielo se cubría de truenos, lluvias y vientos extraños. Era el aviso de que las cadenas se habían roto y el maligno caminaba entre los hombres. Ninguna persona sensata salía al campo, porque se aseguraba que las víboras caminaban erguidas y los animales se volvían inquietos, como si percibieran lo invisible.
Las historias abundan:
🐍 Si alguien entraba a una cueva ese día, quedaba atrapado en el tiempo. Podía salir años después con la misma edad, descubriendo que toda su familia había envejecido… o regresar al instante, pero convertido en anciano.
🕯️ También se decía que el diablo se disfrazaba de un hombre amable y elegante, rondando las calles para conquistar mujeres desprevenidas.
🐝 Incluso se observaba que las moscas comenzaban a desaparecer justo en esta fecha, como si también huyeran de algo que no podían enfrentar.
Los abuelos añadían que la flor de pericón, la misma que hoy se usa para dar sabor a los elotes hervidos, perdía su aroma a partir de este día. Por eso había que recolectarla antes, si se quería guardar para otra ocasión. Y que el diablo, en su paso, orinaba sobre las plantas de Santa María, dejándolas secas por completo.
Pero todo este temor tiene un origen más antiguo: una leyenda que cuenta cómo San Bartolomé se enfrentó al diablo en el valle de Chicama. El santo, dueño del valle y sus riquezas, fue retado por el demonio a una carrera, apostando todo a quien resultara vencedor. El diablo tomó ventaja y parecía invencible, hasta que San Bartolo elevó una plegaria y, con ayuda divina, dio un gran salto de orilla a orilla del río Chicama. Allí ganó terreno y se adelantó.
El demonio, confiado, intentó imitarlo, pero cayó al río y fue arrastrado por la corriente. Desde entonces se dice que, cuando el río va crecido, aún puede verse su cola moviéndose en el agua.
Así, la tradición recuerda cada año que San Bartolomé no solo fue uno de los doce apóstoles de Cristo, sino también un mártir que entregó su vida desollado vivo, y cuya fuerza espiritual es invocada para contener al maligno en este día de sombras y misterio.
⚠️ Por eso, hasta hoy, se aconseja extremar precauciones cada 24 de agosto. Porque aunque la fe protege… no falta quien asegura haber sentido, esa noche, un frío extraño en la nuca, una risa entre el viento o una sombra que no estaba ahí.
🌙 Porque no hay que olvidarlo: el 24 de agosto… el diablo anda suelto.