23/05/2026
Pasé años creyendo que yo era el caos
de mis propios pensamientos.
Hasta que un día
observé una emoción cambiar dentro de mí
y entendí algo importante:
si puedo verla cambiar…
entonces no soy ella.
Mi mente habla constantemente,
pero existe un silencio más profundo
que aparece cuando medito
y todo deja de hacer ruido.
Ahí comprendí
que la conciencia no grita,
no obliga,
no castiga.
Solo observa.
Es la que escucha
cuando me hablo frente al espejo sin palabras.
La que permanece
cuando la tristeza aparece sin explicación.
La que sigue ahí
incluso cuando mi mente se rompe en nostalgia.
Antes le tenía miedo a mirar dentro de mí.
Pensaba que encontraría oscuridad infinita.
Pero encontré algo distinto:
un observador en calma
mirando el universo de mi mente
como si todo tuviera un equilibrio natural.
Y entendí
que perderle el miedo a la conciencia
tal vez sea
el primer paso para encontrarte a ti mismo.
— El Poeta Bipolar